Hay una distancia real entre saber que un estudiante tiene TDAH y saber qué hacer con eso dentro del aula. El diagnóstico abre una puerta, pero no dice exactamente qué cambiar, cómo pedirlo ni quién es responsable de hacerlo. Esa zona intermedia es donde las familias se sienten perdidas y los docentes, solos.
Las adecuaciones curriculares para alumnos con TDAH no son un favor ni una excepción. Son una respuesta pedagógica a una necesidad real, respaldada por marcos legales internacionales y documentos oficiales en la mayoría de los sistemas educativos de habla hispana. Este artículo recorre qué son, cuáles aplican específicamente al TDAH, cómo se solicitan y cómo se llevan a la práctica sin que el docente tenga que reinventar su clase desde cero.
Qué vas a encontrar en este artículo
Qué son las adecuaciones curriculares y por qué el TDAH las justifica
Una adecuación curricular es cualquier ajuste planificado sobre los elementos del proceso de enseñanza-aprendizaje que tiene como objetivo garantizar el acceso real de un estudiante al currículo. No se trata de reducir lo que se aprende, sino de modificar cómo se enseña, cómo se practica y cómo se evalúa.
En el caso del TDAH, la justificación es clara: el trastorno afecta directamente las funciones ejecutivas que el entorno escolar exige de forma constante. Planificar, organizar, sostener la atención, inhibir respuestas automáticas, manejar el tiempo: todas estas capacidades están comprometidas en los distintos tipos de TDAH, y todas son condiciones que la escuela tradicional da por sentadas.
Sin adecuaciones, muchos estudiantes con TDAH no tienen dificultades de contenido: tienen dificultades de acceso. La diferencia importa, porque cambia completamente el tipo de intervención necesaria.
El concepto de ajustes razonables está reconocido en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU (artículo 24) y en legislaciones nacionales de toda la región. Implica que los sistemas educativos tienen la obligación de realizar modificaciones necesarias y adecuadas para garantizar que los estudiantes con condiciones como el TDAH puedan participar en igualdad de condiciones. No es discrecional: es un derecho.
Las adaptaciones curriculares se clasifican habitualmente en dos grandes grupos: las no significativas, que modifican la metodología, el acceso y la evaluación sin alterar los objetivos del currículo, y las significativas, que implican modificaciones en los contenidos y objetivos de aprendizaje. En la gran mayoría de los casos, los estudiantes con TDAH necesitan adecuaciones no significativas, también llamadas adaptaciones de acceso: no hay que cambiar qué aprenden, sino cómo acceden a ese aprendizaje y cómo lo demuestran.
Cómo se documentan las adecuaciones: instrumentos oficiales por país
Uno de los aspectos más prácticos —y menos conocidos— es que en muchos países existe un documento oficial específico para registrar y formalizar las adecuaciones de un estudiante. Conocerlo es fundamental tanto para las familias como para los docentes.
Colombia: el PIAR
En Colombia, el instrumento oficial es el Plan Individual de Ajustes Razonables (PIAR), establecido por el Decreto 1421 de 2017. Es un documento de construcción colaborativa entre la familia, el docente de aula, el docente de apoyo pedagógico y, cuando es posible, el propio estudiante.
El PIAR debe incluir:
Caracterización del estudiante y sus barreras para el aprendizaje
Ajustes razonables en metodología, evaluación y promoción
Apoyos y recursos necesarios
Metas de aprendizaje y seguimiento
Para un estudiante con TDAH en Colombia, el PIAR es el documento que formaliza legalmente las adecuaciones y obliga a la institución a implementarlas. Sin él, las modificaciones quedan sujetas a la buena voluntad de cada docente.
España: el DIAC
En España, el documento equivalente es el Documento Individual de Adaptación Curricular (DIAC), aunque su nombre y formato pueden variar según la comunidad autónoma. Se utiliza para estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE), categoría en la que puede encuadrar el TDAH cuando afecta significativamente el rendimiento escolar.
El DIAC debe recoger:
Datos del estudiante y contexto escolar
Evaluación psicopedagógica de referencia
Adaptaciones curriculares propuestas (significativas o no significativas)
Criterios de evaluación y promoción adaptados
Responsables de cada medida y calendario de revisión
En España, el TDAH puede justificar medidas de atención a la diversidad sin necesidad de que las adaptaciones sean significativas, lo que agiliza el proceso.
Ecuador: el DIAC
Ecuador utiliza también el término DIAC (Documento Individual de Adaptación Curricular), regulado por el Ministerio de Educación en el marco del modelo de educación inclusiva. Contempla tanto adaptaciones de acceso al currículo como adaptaciones en los elementos básicos del mismo.
México: el PIAI y la USAER
En México, las adecuaciones para estudiantes con TDAH se canalizan frecuentemente a través de las Unidades de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER). El documento de referencia es el Plan de Intervención Ajustado e Individualizado (PIAI), que se construye en coordinación entre el equipo USAER, el docente de aula y la familia.
Chile: el PIE y el PNDD
En Chile, el Programa de Integración Escolar (PIE) es el marco institucional para la atención de estudiantes con necesidades educativas especiales, incluyendo el TDAH. Dentro de este programa se elabora un Plan de Necesidades y Diversificación de la Enseñanza (PNDD) que define los apoyos y adecuaciones para cada estudiante.

Qué puede pedir la familia
Muchas familias llegan a la escuela con el diagnóstico en mano pero sin saber exactamente qué solicitar. Conocer el instrumento oficial de su país ya es un punto de partida poderoso.
El primer paso: la reunión formal con el equipo docente
Antes de cualquier solicitud escrita, lo más efectivo es una reunión en la que participen el docente o los docentes a cargo, algún representante del equipo directivo y, si existe, el equipo de orientación escolar. En esa reunión, la familia puede:
Compartir el diagnóstico y el informe del profesional tratante
Describir qué estrategias funcionan en casa
Preguntar qué observa el docente en el aula
Solicitar de forma conjunta la apertura del PIAR, DIAC, PIAI o el instrumento que corresponda según el país
No es una reunión para confrontar ni para convencer. Es una reunión para construir un acuerdo formal.
Adecuaciones concretas que la familia puede solicitar
En relación con el tiempo:
Tiempo extendido para evaluaciones escritas, generalmente entre un 25% y un 50% adicional
Posibilidad de realizar evaluaciones en dos sesiones si son extensas
Plazos flexibles para la entrega de trabajos domiciliarios, acordados con anticipación
En relación con el espacio:
Ubicación preferencial en el aula: cerca del docente, lejos de ventanas o de fuentes de distracción
Posibilidad de realizar evaluaciones en un espacio con menos distractores
En relación con las consignas:
Instrucciones escritas además de orales
Consignas divididas en pasos numerados
Verificación de comprensión antes de comenzar la actividad
En relación con la evaluación:
Posibilidad de evaluación oral como alternativa o complemento a la escrita
Reducción de la cantidad de ítems sin reducir la profundidad conceptual
Evaluación formativa diferenciada: valoración del proceso y no solo del producto final
Evaluación por partes o módulos en lugar de una prueba integradora única
En relación con los materiales y tecnología de apoyo:
Permiso para usar herramientas de texto a voz durante actividades de lectura o evaluaciones, cuando la comprensión lectora no es el objeto de evaluación
Acceso a organizadores gráficos digitales (como MindMeister, Coggle o SimpleMind) para planificar textos y trabajos
Uso de procesadores de texto con corrector ortográfico en evaluaciones donde la ortografía no es el criterio principal
Permiso para usar auriculares con música instrumental durante el trabajo individual
La familia tiene derecho a solicitar estas adecuaciones por escrito y a recibir una respuesta formal de la institución. Todo queda registrado en el instrumento oficial correspondiente.
Lo que la familia no puede exigir
La familia no puede exigir que se cambie el nivel de exigencia conceptual sin una evaluación que lo justifique. No puede solicitar que se eliminen contenidos curriculares de forma unilateral. Y no puede esperar que el docente sea el único responsable de la implementación: las adecuaciones son un acuerdo institucional, no una carga individual.
Qué puede aplicar el docente
Muchas de las adecuaciones más efectivas para estudiantes con TDAH no requieren recursos adicionales ni permisos especiales. Requieren criterio pedagógico y consistencia.
Modificaciones en la presentación de los contenidos
La forma en que se presenta la información tiene un impacto directo en cuánto puede acceder a ella un estudiante con TDAH.
Fragmentar las explicaciones: alternar entre explicación breve, actividad corta y nueva explicación. Los bloques de 10 a 15 minutos funcionan mejor que los de 40 minutos continuos
Usar apoyo visual: esquemas en la pizarra, presentaciones con estructura clara, organizadores gráficos que anticipan la lógica de lo que se va a ver
Anticipar el recorrido: decir al inicio de la clase qué se va a hacer, en qué orden y cuánto tiempo tomará cada parte reduce la ansiedad y mejora la disposición
Verificar la comprensión de forma individual: no basta con preguntar “¿entendieron?” al grupo. Con estos estudiantes, una verificación discreta y directa marca la diferencia
La neurociencia para planificar clases muestra que la estructura predecible no limita el aprendizaje: lo facilita, especialmente para quienes tienen dificultades en la regulación de la atención.
Modificaciones en las consignas
Las consignas mal formuladas son uno de los mayores obstáculos para los estudiantes con TDAH, y también uno de los más fáciles de corregir.
Una consigna a la vez: evitar enunciados del tipo “lee el texto, subrayá las ideas principales, escribí un resumen y luego respondé las preguntas”. Cada paso debe presentarse de forma separada y en secuencia
Lenguaje directo y concreto: eliminar las introducciones largas antes de la instrucción real. La consigna debe empezar con el verbo
Formato escrito siempre disponible: aunque la consigna se dio oralmente, debe estar accesible por escrito durante toda la actividad
Ejemplos del producto esperado: mostrar un ejemplo del resultado final reduce significativamente la confusión sobre qué hacer
Modificaciones en la evaluación
La evaluación es el momento donde las dificultades del TDAH se hacen más visibles, y también donde más margen de ajuste tiene el docente.
Tiempo:
El tiempo extendido es la adecuación más solicitada y también una de las más efectivas. No porque los estudiantes con TDAH sean más lentos intelectualmente, sino porque la gestión del tiempo y la memoria de trabajo afectan el ritmo de procesamiento bajo presión. Un tiempo adicional del 25% al 50% es el rango habitual en la mayoría de los sistemas educativos.
Formato:
Pruebas con menos ítems pero equivalente profundidad conceptual
Preguntas separadas visualmente, con espacio suficiente para responder
Evitar formatos que mezclan tipos de preguntas sin separación clara
Evaluación oral para estudiantes que demuestran mejor su conocimiento de forma verbal
Evaluación formativa diferenciada:
En lugar de concentrar toda la calificación en una prueba final, distribuir la evaluación en instancias más pequeñas y frecuentes. Esto reduce el impacto de un mal día, da información más precisa sobre el aprendizaje real y permite ajustar la enseñanza en el proceso. Es lo que se conoce como evaluación formativa, y para los estudiantes con TDAH no es solo una buena práctica: es una necesidad.
Condiciones:
Ubicación alejada de distractores durante la evaluación
Posibilidad de breves pausas durante pruebas largas
Instrucciones verificadas individualmente antes de comenzar
Acceso a tecnología de apoyo cuando corresponda (texto a voz, procesador de texto)
La evaluación auténtica ofrece alternativas reales a la prueba escrita tradicional: proyectos, presentaciones, portafolios, demostraciones prácticas. Para muchos estudiantes con TDAH, estos formatos reflejan mejor lo que realmente saben.
Modificaciones en la dinámica del aula
Ubicación en el aula:
Cerca del docente, para facilitar la verificación discreta
Lejos de ventanas, puertas y zonas de alto tránsito
Lejos de compañeros que también generan distracción
Con acceso visual directo a la pizarra o pantalla principal
Rutinas predecibles:
El cerebro con TDAH se regula mejor en entornos predecibles. Una rutina de inicio de clase clara, una estructura visible para la sesión y rituales de cierre reducen la energía que el estudiante gasta en orientarse y liberan más recursos para aprender.
Señales acordadas:
Establecer con el estudiante una señal discreta para indicarle que necesita retomar la tarea o regularse evita la corrección pública y sus efectos negativos sobre la autoestima.
Pausas activas:
Incorporar momentos breves de movimiento dentro de la clase beneficia a todos los estudiantes, pero es especialmente relevante para quienes tienen TDAH hiperactivo o combinado. No tiene que ser una actividad elaborada: ponerse de pie, estirarse o hacer una respiración guiada en 90 segundos es suficiente para restablecer la regulación.
Tecnología de apoyo para estudiantes con TDAH
La tecnología no reemplaza las adecuaciones pedagógicas, pero las amplifica. Existen herramientas específicamente diseñadas o adaptadas para estudiantes con dificultades en la atención, la organización y la regulación, y su uso puede estar contemplado en el PIAR, DIAC o instrumento equivalente.
Herramientas de texto a voz
NaturalReader y Speechify: convierten texto escrito en audio, lo que reduce la carga sobre la lectura cuando el objetivo de la actividad no es evaluar lectura
Inmersive Reader (Microsoft): integrado en Word y Teams, ofrece lectura en voz alta, espaciado de texto y reducción de distractores visuales. Es gratuito y de uso inmediato en entornos que ya usan herramientas Microsoft
Organizadores gráficos digitales
MindMeister, Coggle y SimpleMind: permiten organizar ideas visualmente antes de escribir, lo que reduce el bloqueo ante tareas de producción escrita
Canva (modo presentación): útil para trabajos donde la organización visual es importante
Herramientas de gestión del tiempo y la atención
Time Timer: versión digital del timer visual, muestra el tiempo restante de forma gráfica. Reduce la ansiedad y mejora la planificación
Forest: app que gamifica el tiempo de concentración
Focusmate: para estudiantes más grandes, sesiones de trabajo acompañado con otra persona en tiempo real
Plataformas de gestión del aula
ClassDojo y Seesaw: permiten dar retroalimentación positiva en tiempo real, registrar el progreso y comunicarse con las familias de forma integrada
Google Classroom con extensiones de accesibilidad: permite entregar tareas segmentadas, con instrucciones escritas y en formatos variados
Cuando un docente no sabe cómo integrar estas herramientas en su práctica, la formación específica en tecnología asistiva y en herramientas TIC para docentes es el camino más directo para pasar del conocimiento teórico a la implementación concreta.
Adecuaciones según el tipo de TDAH
No todos los estudiantes con TDAH necesitan las mismas modificaciones. El tipo de presentación del trastorno orienta qué adecuaciones tienen mayor impacto.
El rol del equipo de orientación escolar
El docente no debería estar solo frente a esta tarea. Diseñar adecuaciones curriculares para un estudiante con TDAH es un proceso colaborativo que idealmente involucra al docente, al equipo de orientación, a la familia y, en función de la edad, al propio estudiante.
Cuando no existe este equipo, el docente puede apoyarse en el informe del profesional externo (psicólogo, psicopedagogo, neuropediatra) para orientar sus decisiones. Ese informe no es solo un documento administrativo: contiene información clínica que, bien leída, ofrece pistas concretas sobre qué estrategias tienen más probabilidad de funcionar.
La educación inclusiva no se sostiene con buenas intenciones solamente. Requiere estructuras institucionales que acompañen al docente en la implementación. El PIAR, el DIAC o el instrumento equivalente son exactamente eso: una estructura formal que distribuye la responsabilidad y la hace visible.
Cómo documentar las adecuaciones
Un acuerdo verbal no es suficiente. Las adecuaciones deben quedar registradas en el instrumento oficial correspondiente al sistema educativo de cada país. Más allá del nombre que reciba ese documento, debería incluir:
Nombre del estudiante y año escolar
Condición que justifica las adecuaciones
Lista de adecuaciones acordadas, organizada por área o momento (clases, tareas, evaluaciones)
Herramientas tecnológicas de apoyo autorizadas
Responsables de cada adecuación
Fecha de revisión del acuerdo
Este documento debe estar en el legajo del estudiante y ser accesible para todos los docentes que trabajan con él. El diario de campo del docente es una herramienta útil para registrar qué adecuaciones se aplicaron, cómo respondió el estudiante y qué ajustes son necesarios.
Adecuaciones en diferentes niveles educativos
En educación primaria
El foco está en construir rutinas, desarrollar habilidades organizativas básicas y prevenir la acumulación de experiencias de fracaso. Las adecuaciones más relevantes en esta etapa son las que reducen la carga sobre la memoria de trabajo y ofrecen estructura externa clara.
Listas de verificación para las tareas del día
Materiales organizados y rotulados
Instrucciones en formato visual además de oral
Retroalimentación frecuente e inmediata
Introducción temprana a organizadores gráficos simples
En educación secundaria
La exigencia de autonomía aumenta significativamente y el TDAH suele hacerse más visible en la organización del tiempo, la gestión de múltiples asignaturas y la planificación de trabajos a largo plazo.
Agenda o planificador semanal con apoyo docente inicial
Acuerdos de entrega parcial para trabajos extensos
Comunicación fluida entre los distintos docentes
Mayor énfasis en estrategias de automonitoreo y metacognición
Incorporación progresiva de herramientas digitales de organización
La diferenciación pedagógica en secundaria requiere más coordinación entre docentes, pero es igualmente necesaria y posible.
En evaluaciones externas o exámenes de ingreso
Muchos sistemas educativos contemplan adecuaciones específicas para exámenes estandarizados. Las familias deben informarse con anticipación sobre los procedimientos de solicitud, que generalmente requieren documentación actualizada del diagnóstico y, en algunos casos, el instrumento oficial vigente (PIAR, DIAC, etc.).
Lo que las adecuaciones no pueden hacer
Las adecuaciones curriculares mejoran el acceso al aprendizaje, pero no resuelven el TDAH. No reemplazan el tratamiento clínico cuando este es necesario. No sustituyen el trabajo terapéutico ni la intervención psicopedagógica especializada.
Lo que sí hacen es reducir las barreras innecesarias que el entorno escolar pone entre el estudiante y su potencial. Las barreras para el aprendizaje no siempre están dentro del estudiante. Muchas veces están en cómo está organizado el aula, cómo están redactadas las consignas o cómo está planificada la evaluación. Identificar y remover esas barreras es responsabilidad del sistema, no solo del estudiante.
Las adecuaciones curriculares para alumnos con TDAH no son un trámite burocrático ni una concesión especial. Son la forma concreta en que la escuela dice: veo cómo aprendés, y ajusto mi práctica para que puedas llegar.
Ninguna adecuación es perfecta desde el primer intento. Lo que funciona hay que sostenerlo. Lo que no funciona hay que revisarlo. Y eso requiere comunicación continua entre el docente, la familia y, siempre que sea posible, el propio estudiante.
Un estudiante con TDAH que aprende en un entorno que lo comprende no solo rinde mejor académicamente. Construye una relación con el aprendizaje que puede durar toda la vida. Eso vale el esfuerzo de ajustar una consigna, extender un tiempo o cambiar un lugar en el aula.
Glosario
Adecuación curricular: ajuste planificado sobre los elementos del proceso de enseñanza-aprendizaje, destinado a garantizar el acceso real de un estudiante al currículo. Puede ser significativa (modifica objetivos y contenidos) o no significativa (modifica metodología y evaluación).
Adaptaciones de acceso: modificaciones en los medios, materiales, tecnología o condiciones físicas que permiten al estudiante acceder al currículo sin alterar los contenidos ni los objetivos de aprendizaje. Es la categoría más frecuente en el TDAH.
Adecuación no significativa: modificación que no altera los objetivos ni los contenidos curriculares. Incluye cambios en la metodología, el tiempo, el formato de las consignas y las condiciones de evaluación.
Adecuación significativa: modificación que implica cambios en los objetivos y contenidos de aprendizaje. Requiere evaluación especializada y justificación documentada. No es habitual en el TDAH sin comorbilidades importantes.
Ajustes razonables: término reconocido por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU. Refiere a las modificaciones necesarias y adecuadas que los sistemas educativos deben realizar para garantizar la participación en igualdad de condiciones de estudiantes con condiciones como el TDAH.
PIAR (Plan Individual de Ajustes Razonables): instrumento oficial en Colombia, establecido por el Decreto 1421 de 2017, para documentar y formalizar los ajustes razonables de un estudiante con necesidades educativas especiales.
DIAC (Documento Individual de Adaptación Curricular): instrumento oficial utilizado en España y Ecuador para registrar las adaptaciones curriculares de un estudiante con necesidades específicas de apoyo educativo.
PIAI (Plan de Intervención Ajustado e Individualizado): documento de referencia en México para la planificación de adecuaciones en el marco de las USAER.
PIE (Programa de Integración Escolar): marco institucional en Chile para la atención de estudiantes con necesidades educativas especiales, dentro del cual se elabora el Plan de Necesidades y Diversificación de la Enseñanza.
Evaluación formativa diferenciada: modalidad evaluativa que distribuye la valoración del aprendizaje en instancias frecuentes y variadas, priorizando el proceso sobre el producto final. Especialmente relevante para estudiantes con TDAH.
Tiempo extendido: adecuación que permite al estudiante disponer de tiempo adicional para completar evaluaciones o tareas. En el TDAH se justifica por el impacto del trastorno en la gestión del tiempo y la memoria de trabajo.
Texto a voz: tecnología de apoyo que convierte texto escrito en audio. Reduce la carga sobre la lectura cuando el objetivo de la actividad no es evaluar esa habilidad específica.
Tecnología asistiva: conjunto de herramientas, dispositivos y software diseñados para compensar dificultades funcionales y facilitar el acceso al aprendizaje. En el TDAH incluye lectores de pantalla, organizadores gráficos digitales, timers visuales y procesadores de texto con apoyo.
Equipo de orientación escolar: equipo interdisciplinario que actúa como puente entre el diagnóstico clínico, la práctica docente y la familia. Su participación en el diseño del PIAR o DIAC es fundamental.
Automonitoreo: estrategia cognitiva mediante la cual el estudiante observa y registra su propia conducta o nivel de atención. Contribuye al desarrollo de la autorregulación y la metacognición.
Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA): marco de planificación educativa que propone diseñar desde el inicio para la diversidad. Reduce la necesidad de adecuaciones individuales reactivas al anticipar las necesidades desde la planificación.
Preguntas frecuentes (FAQ)
- ¿Las adecuaciones curriculares requieren diagnóstico formal?
En muchos sistemas educativos, un diagnóstico formal facilita el proceso y le da respaldo institucional. Sin embargo, en la práctica, muchos docentes aplican ajustes razonables ante necesidades observadas sin esperar documentación clínica. Lo recomendable es coordinarlo con el equipo directivo y, si existe, con el equipo de orientación. - ¿Las adecuaciones perjudican al estudiante a largo plazo?
No. Las adecuaciones no crean dependencia ni reducen el aprendizaje: modifican las condiciones de acceso, no el nivel de exigencia conceptual. Lo que sí perjudica es la acumulación de fracasos evitables por falta de ajustes. - ¿El docente está obligado a aplicar las adecuaciones?
Cuando las adecuaciones están formalmente registradas en el PIAR, DIAC o instrumento equivalente, forman parte del compromiso institucional y todos los docentes deben implementarlas. No es opcional. - ¿Puede la familia solicitar adecuaciones sin el acuerdo del docente?
La familia puede solicitarlas a la institución. La institución es la responsable de garantizarlas. El docente es el ejecutor, pero no el único decisor. Si hay desacuerdo, el equipo directivo y de orientación deben mediar. - ¿Las adecuaciones se mantienen de un año al otro?
Lo recomendable es revisar el plan al inicio de cada ciclo escolar y comunicárselo a los nuevos docentes. No se puede asumir que todos conocen el acuerdo del año anterior. - ¿Qué pasa si las adecuaciones no funcionan?
Es parte del proceso. Las adecuaciones deben revisarse periódicamente. La información del docente sobre lo observado en el aula es clave para ajustar el plan. No existe una lista universal que funcione igual para todos los estudiantes con TDAH. - ¿Las adecuaciones aplican también en evaluaciones externas?
En muchos países sí, pero los procedimientos son distintos y generalmente requieren documentación actualizada. Las familias deben informarse con anticipación ante cada instancia de este tipo. - ¿El estudiante debe saber que tiene adecuaciones?
Sí, siempre que su edad lo permita. Explicarle qué se está ajustando y por qué contribuye a que desarrolle autoconocimiento y no viva las adecuaciones como algo vergonzoso. - ¿El PIAR o DIAC puede incluir herramientas tecnológicas?
Sí. La tecnología de apoyo puede y debe quedar registrada en el instrumento oficial. Esto garantiza que todos los docentes sepan qué herramientas el estudiante tiene autorización para usar y en qué contextos.
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