Cuando un estudiante no termina las tareas, interrumpe constantemente o parece estar en otro mundo, es fácil atribuirlo a falta de interés o problemas de conducta. Pero muchas veces hay algo más detrás: el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, conocido como TDAH, se presenta de formas muy distintas según el perfil de cada persona.
Conocer los tipos de TDAH no es solo útil para especialistas: es información que cambia la forma en que un docente lee, interpreta y acompaña a sus estudiantes cada día.
Qué vas a encontrar en este artículo
Qué es el TDAH y por qué importa en el aula
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que afecta la capacidad de regular la atención, el impulso y el nivel de actividad motora. No es una cuestión de voluntad ni de crianza deficiente. Tiene base neurobiológica, aparece en la infancia y, en muchos casos, persiste en la adultez.
Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), el TDAH se divide en tres presentaciones o tipos de TDAH claramente diferenciados: el predominantemente inatento, el predominantemente hiperactivo-impulsivo y el combinado. Cada uno tiene un perfil de síntomas distinto, y eso tiene implicaciones directas en cómo se manifiesta en el salón de clases.
A nivel global, se estima que entre el 5% y el 7% de los niños en edad escolar presenta TDAH. Eso significa que en un grupo de 30 estudiantes, es probable que uno o dos tengan este diagnóstico, con o sin confirmación formal. Por eso, entender sus formas de presentación es una competencia docente real, no un conocimiento opcional.
El impacto en el aprendizaje es significativo. No porque el TDAH limite la inteligencia —no lo hace— sino porque interfiere con las funciones ejecutivas: planificación, organización, control de impulsos, memoria de trabajo y regulación emocional. Estas son exactamente las habilidades que el entorno escolar exige de forma constante.
Los tres tipos de TDAH según el DSM-5
TDAH predominantemente inatento
Este es, probablemente, el tipo más invisible. Los estudiantes con TDAH inatento no generan conflictos visibles: no se levantan, no gritan, no interrumpen. Simplemente… no están del todo presentes.
Cómo se manifiesta en el aula:
Dificultad para mantener la atención en tareas prolongadas o que no generan estimulación inmediata
Errores por descuido en los trabajos, no por falta de conocimiento
Parece que no escucha cuando se le habla directamente
No termina las tareas o las deja a medias con frecuencia
Pierde materiales con regularidad: cuadernos, lápices, hojas
Se distrae con cualquier estímulo externo, a veces incluso con sus propios pensamientos
Dificultad para seguir instrucciones paso a paso
Evita actividades que requieren esfuerzo mental sostenido
Este perfil es más frecuente en niñas, lo que históricamente ha llevado a un subdiagnóstico importante en población femenina. Una niña que mira por la ventana en silencio raramente genera alarma. Un niño que corre por el pasillo, sí.
Lo que muchos docentes no saben es que estos estudiantes pueden mantener atención intensa cuando la actividad les resulta muy atractiva o novedosa. Este fenómeno se llama hiperfocus, y puede generar confusión: “si puede concentrarse en los videojuegos, ¿por qué no en la clase?” La respuesta está en cómo el cerebro con TDAH responde a la dopamina: necesita estímulos de alta intensidad para activar los circuitos de atención.
La atención y concentración en estos estudiantes no es un interruptor que se puede activar a voluntad. Es un sistema que funciona diferente.
TDAH predominantemente hiperactivo-impulsivo
Este es el perfil que más se ajusta al estereotipo popular del TDAH: el niño que no puede quedarse quieto, que habla sin parar, que actúa antes de pensar. Es también el tipo que más temprano llama la atención del entorno escolar, precisamente porque su conducta impacta en la dinámica del grupo.
Cómo se manifiesta en el aula:
Movimiento constante: se levanta, se mueve en el asiento, tamborilea, juega con objetos
Habla en exceso y en momentos inapropiados
Dificultad para esperar el turno, tanto en conversaciones como en actividades grupales
Responde impulsivamente antes de que se termine de formular la pregunta
Interrumpe con frecuencia a compañeros y al docente
Dificultad para participar en actividades tranquilas o que requieren quietud prolongada
Actúa sin evaluar consecuencias, lo que puede generar conflictos sociales
Es importante entender que esta hiperactividad no es intencional ni caprichosa. El sistema nervioso de estos estudiantes necesita movimiento para regularse. Cuando se les pide que permanezcan quietos durante períodos largos, el esfuerzo de control les consume recursos cognitivos que deberían estar disponibles para aprender.
Si querés saber más sobre qué hacer cuando tienes un alumno que no para de hablar en clase, hay estrategias concretas que funcionan mejor que la corrección continua.
Este tipo de TDAH es más frecuente en varones y en niños más pequeños. Con la adolescencia, la hiperactividad motora tiende a reducirse, pero la impulsividad y la inquietud interna suelen persistir.
TDAH combinado
El tipo combinado es el más frecuente en la práctica clínica. Reúne síntomas significativos tanto de inatención como de hiperactividad-impulsividad, lo que lo convierte en el perfil más complejo de gestionar en el aula.
Estos estudiantes presentan dificultades en múltiples frentes al mismo tiempo: no terminan las tareas, se distraen con facilidad, interrumpen, actúan sin pensar y tienen problemas para organizar su trabajo. El impacto en el rendimiento académico y en las relaciones sociales suele ser mayor que en los otros dos tipos.
Lo que caracteriza al TDAH combinado en contexto escolar:
Rendimiento escolar irregular: días muy buenos alternados con días de bajo desempeño
Alta sensibilidad al rechazo y a la frustración
Dificultades en la organización del tiempo y los materiales
Problemas para iniciar tareas, aunque sepan cómo hacerlas
Relaciones sociales más complicadas por la combinación de impulsividad y desatención
Frecuente comorbilidad con ansiedad, dificultades en el aprendizaje de la lectoescritura o del cálculo
La memoria de trabajo es una de las funciones más afectadas en este perfil: estos estudiantes pueden olvidar una instrucción en el tiempo que tarda el docente en terminar de darla.
Diferencias clave entre los tres tipos

Por qué el diagnóstico no siempre llega a tiempo
Uno de los problemas más frecuentes en el contexto escolar es que muchos estudiantes llegan al aula sin diagnóstico formal. Esto ocurre por varias razones: acceso desigual a profesionales de la salud, familias que no reconocen las señales, o perfiles que no encajan con el estereotipo del “niño hiperactivo”.
El docente no diagnostica. Eso es fundamental entenderlo. Pero sí puede observar, registrar y comunicar. Un registro sistemático de conductas, con fechas y contextos específicos, es una herramienta valiosa para los profesionales que sí tienen competencia diagnóstica. Frases como “es despistado” o “no presta atención” no aportan información útil. En cambio, “en tres de los últimos cinco días no completó la tarea escrita aunque comenzó la actividad, y en dos ocasiones no recordó haber recibido las instrucciones” sí la aporta.
Los trastornos del aprendizaje frecuentemente coexisten con el TDAH. La dislexia, la discalculia y la disgrafía aparecen con mayor frecuencia en estudiantes con TDAH que en la población general, lo que puede complicar la identificación de cada condición por separado.
TDAH y funciones ejecutivas: la clave que muchos docentes desconocen
Hablar de tipos de TDAH sin hablar de funciones ejecutivas es contar solo la mitad de la historia. Las funciones ejecutivas son el conjunto de procesos cognitivos que permiten planificar, iniciar, sostener y completar acciones orientadas a un objetivo. En el TDAH, este sistema funciona de manera diferente, independientemente del tipo.
Las funciones ejecutivas más afectadas en el TDAH incluyen:
Inhibición: dificultad para detener una respuesta automática y pensar antes de actuar
Memoria de trabajo: capacidad reducida para retener información mientras se realiza una tarea
Flexibilidad cognitiva: mayor dificultad para cambiar de estrategia cuando algo no funciona
Planificación y organización: problemas para descomponer tareas complejas en pasos manejables
Regulación emocional: respuestas emocionales más intensas y de mayor duración ante frustraciones
Entender esto cambia la perspectiva. Un estudiante que “no quiso terminar el trabajo” probablemente tuvo dificultades para iniciar, sostener o retomar la tarea, no falta de voluntad. Un estudiante que “responde mal” cuando se le llama la atención quizás está procesando una emoción de manera más intensa de lo que el contexto visible sugiere.
La neuroeducación ofrece herramientas concretas para comprender estos mecanismos y traducirlos en prácticas de aula más efectivas.
Cómo intervenir según el tipo de TDAH
Estrategias para el TDAH inatento
El objetivo principal con estos estudiantes es reducir la carga sobre la memoria de trabajo y aumentar la estructura externa.
Instrucciones breves y visuales: en lugar de dar cinco pasos en una sola vez, ofrecerlos por escrito o con apoyo visual
Verificaciones frecuentes: acercarse al estudiante para confirmar que entendió y está avanzando, sin hacerlo de manera punitiva
Ubicación estratégica: colocarlos cerca del docente y lejos de ventanas o de compañeros muy activos
Tareas segmentadas: dividir las actividades largas en partes más cortas con pausas entre ellas
Listas de control: herramientas simples que les permiten saber qué hicieron y qué falta
Tiempo adicional: muchas veces saben el contenido pero necesitan más tiempo para procesarlo sin distractores
La enseñanza multisensorial funciona especialmente bien con este perfil porque activa múltiples canales de entrada y reduce la dependencia de la atención sostenida en un solo formato.
Estrategias para el TDAH hiperactivo-impulsivo
Aquí el foco está en canalizar la energía de forma productiva y reducir las situaciones de espera prolongada.
Movimiento integrado: permitir que el estudiante se levante en momentos específicos, lleve materiales, escriba en la pizarra, etc.
Roles activos: asignarles responsabilidades que impliquen movimiento dentro del aula
Pausas activas: incorporar pausas activas breves en la clase beneficia a todo el grupo, pero especialmente a estos estudiantes
Señales privadas: acordar con el estudiante una señal discreta para indicarle que necesita regularse, sin exponerlo frente al grupo
Reducir tiempos de espera: cuanto más cortos sean los períodos de quietud obligatoria, mejor
Anticipar transiciones: avisar con tiempo cuando hay un cambio de actividad reduce la impulsividad en los momentos de cambio
El aprendizaje cooperativo bien estructurado puede ser una herramienta muy útil para estos estudiantes, siempre que los roles estén claramente definidos y los grupos sean pequeños.
Estrategias para el TDAH combinado
Con el tipo combinado, lo más efectivo es combinar las estrategias de los dos perfiles anteriores y añadir un foco especial en la regulación emocional y la autogestión.
Rutinas predecibles: la estructura y la previsibilidad reducen la ansiedad y mejoran el autocontrol
Contratos de trabajo: acuerdos simples y visuales sobre lo que se espera en cada actividad
Retroalimentación inmediata y positiva: el cerebro con TDAH responde mejor a la retroalimentación frecuente que a la evaluación diferida
Enseñar metacognición: ayudarles a identificar cuándo se están desconcentrando o desregulando, y qué pueden hacer al respecto
Trabajo en equipo con la familia: la consistencia entre el hogar y la escuela es especialmente importante en este perfil
Apoyo emocional explícito: estos estudiantes acumulan más experiencias de fracaso y corrección, lo que afecta su autoestima; el vínculo con el docente es un factor protector real
La disciplina positiva en el aula es un marco que funciona especialmente bien con estudiantes con TDAH combinado, porque reemplaza la corrección reactiva por la enseñanza proactiva de habilidades.
Adaptaciones curriculares y planificación inclusiva
Las adaptaciones para estudiantes con tipos de TDAH no implican bajar el nivel de exigencia. Implican modificar el acceso a los contenidos y la forma de demostrar lo aprendido.
Algunas adaptaciones de uso frecuente:
Tiempo extendido para evaluaciones y trabajos
Evaluaciones orales como alternativa o complemento a las escritas
Reducción de la cantidad de ítems sin reducir la profundidad conceptual
Evaluación por partes en lugar de una sola prueba integradora
Uso de organizadores gráficos para planificar textos y trabajos
Permiso para usar auriculares o ambientes con menos distractores durante evaluaciones
El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) ofrece un marco sistemático para planificar clases que sean accesibles desde el inicio para estudiantes con perfiles diversos, incluyendo los distintos tipos de TDAH, sin necesidad de adaptar todo de forma individual y reactiva.
Las adaptaciones curriculares bien implementadas no son un privilegio para algunos estudiantes: son un ajuste que reconoce que no todos aprenden ni demuestran lo que saben de la misma manera.
La planificación inclusiva permite anticipar estas necesidades en lugar de reaccionar a ellas una vez que el problema ya es visible.
El rol de la evaluación con estudiantes con TDAH
La evaluación es uno de los momentos de mayor estrés para los estudiantes con TDAH, independientemente del tipo. La ansiedad en el rendimiento es especialmente frecuente en estos perfiles, y puede hacer que el resultado de una prueba refleje más el nivel de activación del sistema nervioso que el conocimiento real del estudiante.
Algunas consideraciones prácticas:
Evaluar en condiciones que reduzcan los distractores
Dar instrucciones claras y verificar que fueron comprendidas antes de comenzar
Permitir breves pausas durante evaluaciones largas
Valorar el proceso, no solo el producto final
Considerar la evaluación auténtica como alternativa a las pruebas tradicionales
Los instrumentos de evaluación pueden y deben diversificarse. Un estudiante con TDAH inatento puede demostrar un dominio conceptual excelente en una conversación o una exposición oral que nunca lograría reflejar en una prueba escrita cronometrada.
TDAH y vida emocional en el aula
Uno de los aspectos menos visibles, pero más importantes, es el impacto emocional del TDAH en la trayectoria escolar. Los estudiantes con tipos de TDAH reciben, en promedio, muchas más correcciones, llamados de atención y mensajes negativos que sus compañeros. Con el tiempo, esto construye una narrativa interna de “no puedo”, “soy el problema”, “soy menos que los demás”.
La inteligencia emocional en el aula no es un lujo: con estos estudiantes, es una condición para que cualquier otra estrategia funcione. Un estudiante que no se siente seguro emocionalmente no puede aprender con eficacia, sin importar cuán buenas sean las adaptaciones curriculares.
Algunas señales de alerta emocional en estudiantes con TDAH:
Resistencia creciente a ir a la escuela
Comentarios de autodesprecio frecuentes (“soy tonto”, “no sirvo para nada”)
Reacciones desproporcionadas ante correcciones pequeñas
Aislamiento social progresivo
Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban
Ante estas señales, es importante comunicarse con la familia y, si existe, con el equipo de orientación escolar. El docente no trabaja solo en estos casos.
La seguridad emocional en el aula es el suelo sobre el que se construye cualquier proceso de aprendizaje. Con estudiantes con TDAH, esto no es metáfora: es literalmente la base.
Comunicación con las familias
El vínculo entre la escuela y la familia es especialmente relevante en el caso de estudiantes con tipos de TDAH. Pero esta comunicación muchas veces está cargada de tensión: las familias pueden sentirse cuestionadas, los docentes pueden sentirse solos, y el estudiante queda en el centro de un intercambio que no siempre es productivo.
Algunas pautas para mejorar esta comunicación:
Comunicar logros, no solo problemas: las familias de estudiantes con TDAH suelen recibir llamadas y mensajes casi exclusivamente cuando algo salió mal. Cambiar este patrón mejora la relación
Ser específico: en lugar de “hoy estuvo muy disperso”, describir qué ocurrió, en qué momento y en qué contexto
Evitar diagnósticos informales: el docente puede describir conductas observadas, pero no debe sugerir diagnósticos ni medicación
Proponer, no solo reportar: llegar a la conversación con una o dos ideas concretas de qué se puede probar en casa o en la escuela es mucho más útil que solo describir el problema
Escuchar: las familias tienen información sobre el estudiante fuera del aula que puede ser muy valiosa para entender lo que pasa dentro
Recursos prácticos para el docente
A continuación, una selección de recursos de uso concreto en el aula:
Herramientas de organización y estructura
Timers visuales (como Time Timer): muestran visualmente cuánto tiempo queda para completar una tarea. Reducen la ansiedad y mejoran la planificación del tiempo
Tableros de tareas pendientes / en proceso / completadas: versión física o digital del sistema Kanban adaptado al aula
Listas de verificación diaria: impresas o en formato digital, con los pasos del día o de cada tarea
Aplicaciones y herramientas digitales
Focus@Will: música diseñada para mejorar la concentración, útil durante trabajo individual
Todoist o TickTick: apps de gestión de tareas con recordatorios, útiles para estudiantes más grandes
ClassDojo: plataforma de gestión del aula que permite dar retroalimentación positiva en tiempo real
Forest: app que gamifica el tiempo de concentración (el estudiante “planta un árbol” mientras trabaja sin distraerse)
Recursos para formación docente
“El cerebro que aprende” (Stanislas Dehaene): aunque no trata el TDAH de forma exclusiva, ofrece bases neuroeducativas fundamentales para comprender cómo aprenden estos estudiantes
“TDAH. Qué es, qué hacer” (Russell Barkley): referencia clásica y accesible sobre el trastorno
“Intervención psicoeducativa en el trastorno por déficit de atención” (Orjales Villar): especialmente útil para docentes que trabajan con estos estudiantes en educación primaria
Canal de YouTube de Russell Barkley (en inglés, con subtítulos disponibles): conferencias y explicaciones muy claras sobre el TDAH para familias y educadores
Para trabajar directamente con los estudiantes
Técnica Pomodoro adaptada: bloques de trabajo de 10-15 minutos con pausas breves, ajustados a la edad y al perfil del estudiante
Automonitoreo: enseñar al estudiante a registrar su propio nivel de atención cada cierto tiempo, con una escala simple (1 a 3, por ejemplo)
Contratos visuales de trabajo: acuerdos simples sobre lo que se va a hacer, cuánto tiempo y qué pasa cuando se termina
Conocer los tipos de TDAH no convierte al docente en especialista clínico. Pero sí cambia la forma en que lee lo que ocurre en el aula.
Un estudiante que no termina las tareas no es necesariamente flojo. Uno que interrumpe constantemente no es necesariamente maleducado. Uno que parece ausente no es necesariamente indiferente. Detrás de muchas de estas conductas hay un sistema nervioso que funciona diferente, que necesita más estructura, más movimiento, más retroalimentación o más tiempo, según el caso.
La diferencia entre un estudiante con TDAH que atraviesa la escolaridad con una historia de fracasos acumulados y uno que logra desarrollar su potencial real muchas veces no pasa por el diagnóstico ni por la medicación. Pasa por haber tenido, en algún momento del camino, un docente que entendió lo que estaba viendo y ajustó su práctica en consecuencia.
No hace falta tener respuestas para todo. Hace falta observar mejor, preguntar más y acompañar con menos juicio. Eso ya es mucho.
Glosario
TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad): trastorno del neurodesarrollo que afecta la regulación de la atención, el impulso y el nivel de actividad. Se diagnostica a partir de criterios establecidos en el DSM-5 y el CIE-11.
Presentación inatenta: subtipo del TDAH caracterizado principalmente por dificultades para mantener la atención, sin predominio de hiperactividad o impulsividad.
Presentación hiperactiva-impulsiva: subtipo del TDAH con predominio de hiperactividad motora e impulsividad, sin déficit atencional significativo como síntoma principal.
Presentación combinada: subtipo del TDAH en el que coexisten síntomas significativos tanto de inatención como de hiperactividad-impulsividad.
Funciones ejecutivas: conjunto de procesos cognitivos que permiten planificar, iniciar, regular y completar acciones orientadas a un objetivo. Incluyen inhibición, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva, planificación y regulación emocional.
Hiperfocus: estado de concentración intensa que algunas personas con TDAH experimentan ante actividades de alta estimulación o interés personal. No contradice el diagnóstico: refleja la irregularidad en la regulación de la atención.
Memoria de trabajo: capacidad de retener y manipular información de forma activa durante un período breve. Es una de las funciones más afectadas en los distintos tipos de TDAH.
DSM-5: Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría. Es una de las principales referencias para el diagnóstico del TDAH a nivel internacional.
Comorbilidad: presencia simultánea de dos o más condiciones en una misma persona. En el TDAH, son frecuentes las comorbilidades con trastornos del aprendizaje, ansiedad y trastornos del estado de ánimo.
Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA): marco de planificación educativa que propone diseñar desde el inicio para la diversidad, ofreciendo múltiples formas de representación, acción y expresión, y formas de motivación.
Adaptación curricular: modificación de los elementos del currículo (objetivos, contenidos, metodología, evaluación) para responder a las necesidades educativas de un estudiante específico.
Neurodiversidad: concepto que reconoce la variación neurológica entre personas como una forma natural de diversidad humana, en lugar de clasificarla exclusivamente como déficit o patología.
Regulación emocional: capacidad de identificar, modular y expresar las emociones de forma adaptativa. En el TDAH, esta capacidad se ve frecuentemente afectada, con respuestas emocionales más intensas y de mayor duración.
Automonitoreo: estrategia cognitiva que consiste en que el propio estudiante observe y registre su conducta o nivel de atención durante una actividad, como herramienta para desarrollar autorregulación.
Preguntas frecuentes (FAQ)
- ¿Los tres tipos de TDAH son igual de comunes?
No. El tipo combinado es el más frecuente en la población diagnosticada. El tipo inatento es más común en niñas y tiende a diagnosticarse más tarde. El tipo hiperactivo-impulsivo puro es el menos frecuente, especialmente en edades avanzadas. - ¿El TDAH se cura?
No en el sentido tradicional del término. El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo con base genética y neurobiológica. Lo que cambia con el tiempo, el tratamiento y el entorno adecuado es la capacidad de manejo y compensación. Muchos adultos con TDAH llevan vidas plenas y productivas con las estrategias correctas. - ¿El docente puede detectar el TDAH?
El docente no diagnostica. Pero sí puede observar conductas que, documentadas y comunicadas de forma adecuada, contribuyen al proceso diagnóstico realizado por profesionales de la salud. La observación sistemática del docente es una fuente de información valiosa. - ¿El TDAH requiere siempre medicación?
No necesariamente. El tratamiento del TDAH es multimodal: puede incluir intervención farmacológica, psicoeducación, terapia cognitivo-conductual y apoyo escolar. La decisión sobre la medicación corresponde al médico tratante en conjunto con la familia, nunca al docente. - ¿Los estudiantes con TDAH pueden aprender igual que los demás?
Sí, con los apoyos adecuados. El TDAH no afecta la inteligencia ni el potencial de aprendizaje. Lo que afecta es el acceso a ese potencial cuando el entorno no está adaptado a las necesidades del estudiante. - ¿Cómo diferencio el TDAH de un problema de conducta?
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo con síntomas presentes en múltiples contextos (no solo en la escuela), desde edades tempranas y con base neurobiológica. Los problemas de conducta reactivos suelen estar ligados a contextos o situaciones específicas. Un profesional de la salud mental es quien puede hacer esta distinción de forma confiable. - ¿El TDAH afecta igual a niños y niñas?
No. Los varones presentan con más frecuencia el tipo hiperactivo o combinado, que es más visible. Las niñas presentan más frecuentemente el tipo inatento, con síntomas más silenciosos que llevan a diagnósticos tardíos o ausentes. Esto tiene consecuencias reales en el apoyo que reciben durante la escolaridad. - ¿Puedo pedir adaptaciones sin un diagnóstico formal?
Depende del sistema educativo de cada país. En muchos contextos, es posible implementar ajustes pedagógicos razonables sin esperar un diagnóstico formal, especialmente si hay observaciones documentadas que justifican la intervención. Lo recomendable es coordinarlo con el equipo directivo y, si existe, con el equipo de orientación escolar.
Bibliografía
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