Hablar de educación es hablar del futuro de un país. Pero para que ese futuro sea justo y próspero, la educación debe ser una herramienta de igualdad para todos, sin distinción de género. En Colombia, un país de contrastes geográficos y sociales, analizar el sistema educativo con una perspectiva de género es fundamental para entender tanto los logros alcanzados como las profundas brechas que aún limitan el potencial de miles de niñas, adolescentes y mujeres.
Aunque Colombia ha logrado avances notables en el acceso a la educación para las mujeres en las últimas décadas, las desigualdades persisten. No se trata solo de contar cuántas niñas se matriculan en la escuela, sino de analizar la calidad de su formación, los estereotipos que enfrentan en el aula, las barreras que las obligan a desertar y las oportunidades reales que tienen al finalizar sus estudios.
La relación entre la equidad de género en la educación y el desarrollo social es directa. Una sociedad que educa a sus mujeres en igualdad de condiciones fomenta la participación democrática en el aula y en la vida pública, reduce la pobreza, mejora la salud pública y promueve un crecimiento económico más inclusivo. Por eso, entender el panorama de la educación y género en Colombia es una tarea urgente y necesaria.
Qué vas a encontrar en este artículo
Panorama general de la educación y género en Colombia
Para comprender la situación actual, es útil mirar atrás. Históricamente, el sistema educativo colombiano relegó a las mujeres a un papel secundario, con una formación orientada principalmente al hogar y al cuidado. Fue solo a mediados del siglo XX cuando su acceso a la educación básica y, posteriormente, a la universitaria comenzó a expandirse de manera significativa, un hito en la historia de la educación colombiana.
Hoy, las cifras de matrícula muestran una realidad aparentemente positiva. Según datos del Ministerio de Educación Nacional colombiano, en la educación básica y media, la cobertura es casi paritaria, e incluso en la educación superior, el número de mujeres matriculadas supera al de los hombres. Sin embargo, estas cifras generales ocultan realidades más complejas.
La diferencia clave está entre cobertura y permanencia. Aunque más mujeres ingresan al sistema, también enfrentan mayores obstáculos para completar sus trayectorias educativas, especialmente en contextos de vulnerabilidad. La deserción escolar femenina, aunque a veces menos visible que la masculina, está fuertemente ligada a factores estructurales de género.

La brecha de género en el sistema educativo colombiano
La desigualdad no se manifiesta de la misma manera en todo el territorio ni en todas las áreas del conocimiento. Las brechas de género en la educación son multifactoriales y se agudizan al cruzarse con otras variables como la clase social, la etnia o la ubicación geográfica.
Persistencia en áreas rurales vs. urbanas
La diferencia más marcada se encuentra al comparar las zonas urbanas con las rurales. En la Colombia rural, las niñas y adolescentes enfrentan un triple desafío: la pobreza, el conflicto armado residual y las normas culturales tradicionales. El acceso a las escuelas es limitado, los trayectos son largos e inseguros, y la falta de infraestructura básica (como baños adecuados) afecta de manera desproporcionada a las niñas.
Además, en muchas comunidades rurales, el trabajo doméstico y de cuidado recae sobre ellas desde temprana edad, restándoles tiempo y energía para sus estudios. Esta situación crea una de las brechas educativas más difíciles de cerrar. La educación rural y urbana presenta realidades muy distintas que exigen políticas públicas diferenciadas.
Diferencias en resultados de aprendizaje
Más allá del acceso, existen brechas en la calidad del aprendizaje. Históricamente, los resultados de pruebas estandarizadas como las Pruebas Saber en Colombia o el informe PISA a nivel internacional muestran patrones de género. Mientras que las niñas suelen obtener mejores resultados en competencias de lectura y lenguaje, los niños tienden a superar a las niñas en matemáticas y ciencias.
Estas diferencias no responden a capacidades innatas, sino a un complejo entramado de estereotipos de género que se refuerzan en la escuela y en la familia, conocido como el currículum oculto. Desde pequeños, a los niños se les estimula más en juegos de construcción y lógica, mientras que a las niñas se las orienta hacia actividades comunicativas y de cuidado, lo que influye en el desarrollo de sus habilidades e intereses.
Brechas en acceso a STEM
Esta socialización diferenciada tiene su consecuencia más visible en la educación superior y en el mundo laboral: la baja participación de mujeres en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM). A pesar de ser mayoría en las universidades, las mujeres están subrepresentadas en carreras como ingenierías, física o ciencias de la computación.
Esta brecha no solo limita las oportunidades profesionales de las mujeres en sectores de alta demanda y remuneración, sino que también priva a la sociedad de su talento y perspectiva en campos que son clave para la innovación y el desarrollo. Fomentar el pensamiento crítico y científico en las niñas desde la educación inicial es un paso crucial para revertir esta tendencia.
Factores que influyen en la desigualdad de género
Las barreras que enfrentan las niñas y mujeres en su trayectoria educativa son diversas y, a menudo, interconectadas.
Pobreza y trabajo infantil: En los hogares más pobres, cuando los recursos son escasos, a menudo se prioriza la educación de los hijos varones. Las niñas son las primeras en ser retiradas de la escuela para dedicarse al trabajo doméstico no remunerado o a trabajos informales para ayudar a la economía familiar. La relación entre la pobreza infantil y el aprendizaje es innegable.
Embarazo adolescente y uniones tempranas: Colombia tiene una de las tasas de embarazo adolescente más altas de América Latina. Un embarazo no planificado es una de las principales causas de deserción escolar femenina. La falta de una educación sexual integral y el acceso limitado a servicios de salud reproductiva perpetúan este ciclo.
Estereotipos de género en la escuela y la familia: Los materiales didácticos, las interacciones en el aula y las expectativas de los docentes a menudo reproducen roles de género tradicionales. Se espera que las niñas sean ordenadas y tranquilas, mientras que se tolera más la disrupción en los niños. Estas dinámicas, que forman parte de la cultura escolar, limitan el desarrollo de habilidades de liderazgo y autoafirmación en las estudiantes.
Violencia de género en el entorno escolar: El acoso sexual, el matoneo y otras formas de violencia basada en género son una realidad en muchas escuelas. Esta violencia, a menudo normalizada, crea un ambiente de inseguridad que afecta la salud mental, el rendimiento académico y la permanencia de las niñas en el sistema educativo. Es un claro ejemplo de las barreras para el aprendizaje que van más allá de lo puramente académico.

Educación superior y género en Colombia
El acceso masivo de las mujeres a la educación superior en Colombia es uno de los mayores logros en materia de equidad en las últimas décadas. Hoy, más del 53% de la matrícula de pregrado corresponde a mujeres. Sin embargo, la igualdad está lejos de ser una realidad.
Brechas en áreas de estudio
Como se mencionó, persiste una fuerte segregación por carreras. Áreas como enfermería, trabajo social, psicología o educación están altamente “feminizadas”, mientras que las ingenierías y tecnologías están “masculinizadas”. Esta elección de carrera, influenciada por estereotipos sociales, tiene un impacto directo en el futuro laboral. Las profesiones feminizadas tienden a estar peor remuneradas y a tener menor prestigio social que las masculinizadas.
Inserción laboral y el “techo de cristal”
Incluso cuando las mujeres logran graduarse de la universidad, a menudo con mejores resultados académicos que sus pares masculinos, enfrentan mayores barreras en el mercado laboral. La brecha salarial de género es una realidad: a igual trabajo y formación, las mujeres ganan menos que los hombres.
Además, enfrentan el fenómeno del “techo de cristal”, una barrera invisible que les impide acceder a puestos de alta dirección. La doble jornada (trabajo remunerado y trabajo de cuidado no remunerado), la falta de políticas de corresponsabilidad en el hogar y los sesgos en los procesos de selección y promoción laboral perpetúan esta desigualdad, afectando la educación y movilidad social (un fenómeno extrapolable a Colombia).
Políticas públicas y programas para la equidad de género
El Estado colombiano ha reconocido la necesidad de abordar estas brechas y ha implementado diversas estrategias, enmarcadas en las leyes educativas.
El Ministerio de Educación Nacional ha desarrollado lineamientos de política para la equidad de género, buscando incorporar esta perspectiva en los currículos, la formación docente y los Proyectos Educativos Institucionales (PEI). Programas como la Jornada Única buscan, entre otros objetivos, mantener a los jóvenes en entornos escolares seguros por más tiempo, reduciendo su exposición a riesgos como el embarazo adolescente o el reclutamiento forzado.
A nivel internacional, Colombia se ha articulado con estrategias de organismos como la UNESCO y ONU Mujeres, que promueven la educación de las niñas y la eliminación de estereotipos de género en los sistemas educativos.
También existen programas de becas y apoyos financieros, tanto públicos como privados, que buscan fomentar el acceso y la permanencia de mujeres en la educación superior, con un enfoque especial en áreas STEM y en mujeres de comunidades vulnerables.
Avances y logros recientes
A pesar de los desafíos, es importante reconocer los avances significativos.
Reducción de la brecha de acceso: En educación básica y media, la paridad en la matrícula es un logro consolidado.
Crecimiento en posgrados: La presencia femenina en especializaciones, maestrías y doctorados en Colombia ha crecido exponencialmente, demostrando una alta aspiración académica.
Mayor conciencia y visibilidad: La discusión sobre la educación y género en Colombia es hoy más abierta. Hay un mayor reconocimiento de la importancia de la educación sexual integral, la prevención de la violencia de género y la necesidad de una educación inclusiva real.
Retos y desafíos pendientes
El camino hacia la plena equidad de género en la educación colombiana aún es largo. Los principales retos son:
Reducir la deserción femenina: Es crucial diseñar políticas educativas colombianas con un enfoque diferencial que aborden las causas estructurales del abandono escolar de las niñas y adolescentes, como el embarazo no planificado y el trabajo de cuidado.
Fortalecer la educación en igualdad: La equidad de género no puede ser un tema aislado. Debe ser un eje transversal en el currículum escolar, presente desde la primera infancia hasta la formación docente. Esto implica revisar los contenidos curriculares para eliminar sesgos sexistas.
Romper estereotipos en STEM: Se necesitan programas proactivos que fomenten las vocaciones científicas y tecnológicas en las niñas, con modelos a seguir, mentorías y una pedagogía que fortalezca su confianza en sus habilidades para las matemáticas y las ciencias.
Garantizar entornos escolares seguros: La erradicación de todas las formas de violencia de género en las escuelas debe ser una prioridad absoluta. Esto requiere protocolos claros de prevención y atención, y una formación docente en Colombia sólida en estos temas.
La relación entre educación y género en Colombia presenta un panorama de luces y sombras. Los avances en cobertura son innegables y deben celebrarse como un triunfo de la sociedad. Sin embargo, las barreras estructurales, los estereotipos culturales y la violencia de género siguen limitando el derecho de niñas y mujeres a una educación de calidad que les garantice una vida plena y autónoma.
Cerrar la brecha pendiente no es solo una cuestión de justicia social; es una inversión estratégica en el desarrollo del país. Requiere el compromiso coordinado del Estado, las comunidades educativas y las familias para construir un sistema donde el género no determine el destino de nadie y donde cada estudiante, sin importar si es niño o niña, pueda desarrollar todo su potencial.
Recursos para el docente
Como educador, tienes un papel fundamental en la construcción de la equidad de género en el aula. Aquí tienes algunas ideas y recursos:
Revisa tus materiales: Analiza los libros de texto y los ejemplos que usas en clase. ¿Muestran a hombres y mujeres en roles diversos? ¿O refuerzan estereotipos? Busca recursos que visibilicen los aportes de las mujeres en la historia, la ciencia y las artes.
Fomenta la participación equitativa: Asegúrate de dar la palabra por igual a niños y niñas. Anima a las niñas a liderar proyectos, a participar en debates y a expresar sus opiniones con seguridad. El aprendizaje cooperativo es una excelente metodología para esto.
Utiliza un lenguaje inclusivo: El lenguaje construye realidades. Evita expresiones sexistas y utiliza un lenguaje que nombre y visibilice a las niñas y las mujeres.
Recursos en línea:
Portal Colombia Aprende: El portal del Ministerio de Educación a menudo publica guías y materiales sobre equidad de género.
ONU Mujeres Colombia: Ofrece informes, campañas y recursos pedagógicos sobre los derechos de las mujeres.
Red de Educación Popular Entre Mujeres (REPEM): Una red latinoamericana con una vasta experiencia en educación con perspectiva de género.
Glosario
Brecha de género: Diferencia entre las tasas masculina y femenina en una categoría de un indicador (ej. matrícula, salario, participación política).
Currículum oculto: Conjunto de normas, valores y creencias no explícitas que se transmiten en el entorno escolar y que reproducen las desigualdades sociales, incluyendo las de género.
Equidad de género: Implica la justicia en el tratamiento de hombres y mujeres, según sus necesidades respectivas. Puede incluir un tratamiento igual o uno diferente pero que se considera equivalente en términos de derechos, beneficios, obligaciones y oportunidades.
Estereotipos de género: Creencias o ideas preconcebidas sobre los atributos, características o roles que deben tener hombres y mujeres.
STEM: Acrónimo en inglés para Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (Science, Technology, Engineering, and Mathematics).
Techo de cristal: Barrera invisible en la carrera laboral de las mujeres que les impide ascender a los cargos de mayor responsabilidad y liderazgo.
Preguntas frecuentes (FAQ)
- ¿En Colombia hay más hombres o mujeres en la universidad? Actualmente, hay más mujeres que hombres matriculadas en programas de pregrado universitario en Colombia. Sin embargo, ellas siguen estando subrepresentadas en carreras STEM y enfrentan mayores barreras para la inserción laboral en puestos de alta dirección.
- ¿La ley colombiana protege la equidad de género en la educación? Sí, la Constitución Política de Colombia de 1991 consagra el derecho a la igualdad y la no discriminación. Además, la Ley General de Educación (Ley 115 de 1994) establece que la educación debe formar en el respeto a los derechos humanos. Existen diversas leyes educativas colombianas y políticas que buscan promover la equidad, aunque su implementación efectiva sigue siendo un desafío.
- ¿Qué es lo más difícil para las niñas que viven en zonas rurales de Colombia para poder estudiar? Los principales desafíos son el acceso físico a las escuelas (largas distancias y caminos inseguros), la pobreza que las obliga a trabajar desde temprana edad (especialmente en labores de cuidado), la falta de infraestructura adecuada en las escuelas y la persistencia de normas culturales que no priorizan su educación.
- ¿Cómo puedo como padre o madre fomentar la equidad de género desde casa? Fomenta que tanto niños como niñas participen por igual en las tareas del hogar. Ofrece juguetes y libros que no refuercen estereotipos (por ejemplo, kits de ciencia para niñas, muñecos y cocinas para niños). Habla abiertamente sobre la igualdad de derechos y oportunidades y sé un modelo de respeto en tus relaciones.
Bibliografía
Ministerio de Educación Nacional de Colombia. (2023). Estadísticas de la Educación en Colombia.
Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). (2022). Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT).
Banco Mundial. (2021). Reporte sobre brechas de género en el mercado laboral colombiano.
Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). (2020). Informe sobre el estado de la población mundial, con foco en el embarazo adolescente en Colombia.
UNESCO. (2022). Informe de seguimiento de la educación en el mundo – Género.
De Zubiría Samper, J. (2018). Cómo aprenden (y cómo deberían aprender) los niños y los jóvenes en Colombia. Editorial Planeta.
Viveros Vigoya, M. (2016). La sexualidad y el género en la formación de los maestros y maestras en Colombia. Universidad Nacional de Colombia.