La Literatura y sus Características

La literatura es una de las formas más antiguas y poderosas de la expresión humana. Desde las épicas sagas de la antigua Grecia hasta los bestsellers contemporáneos, la literatura ha sido una fuente inagotable de inspiración, conocimiento y entretenimiento para generaciones de lectores.

En este artículo, exploraremos el vasto universo de la literatura, desde su definición y características hasta su importancia en la cultura y sociedad actual. Analizaremos los diferentes géneros literarios, desde la narrativa y la poesía hasta el género didáctico y el dramático, y cómo han evolucionado a lo largo del tiempo. Además, hablaremos sobre la literatura como proceso comunicativo y sus funciones principales. Finalmente, analizaremos los textos literarios y no literarios, junto con los tipos de literatura.

Definición

A lo largo de la historia, la acepción del término literatura ha ido evolucionando. Actualmente, se refiere a un conjunto de obras literarias que comparten ciertas características comunes, como su origen en una nación, época o género determinado. No obstante, antes de ser catalogada como tal, la literatura era concebida como el arte de transmitir información de manera estética, utilizando el lenguaje y la palabra como herramientas principales de expresión.

“La literatura es una forma de insurrección permanente y ella no admite las camisas de fuerza. Todas las tentativas destinadas a doblegar su naturaleza airada, díscola, fracasarán. La literatura puede morir, pero no será nunca conformista. Solo si cumple esta condición es útil la literatura a la sociedad. Ella contribuye al perfeccionamiento humano impidiendo el marasmo espiritual, la autosatisfacción, el inmovilismo, la parálisis humana, el reblandecimiento intelectual o moral. Su misión es agitar, inquietar, alarmar, mantener a los hombres en una constante insatisfacción de sí mismos: su función es estimular sin tregua la voluntad de cambio y mejora, aun cuando para ello deba emplear las armas más hirientes y nocivas.”

Mario Vargas Llosa. La literatura es fuego. Discurso pronunciado al recibir el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, 1967.

Origen etimológico

El origen etimológico de la palabra “literatura” se remonta al término latino “littera“, el cual hace referencia a las letras del alfabeto. En consecuencia, en sus primeras etapas, el concepto de literatura abarcaba todo tipo de escritura sin distinción alguna en cuanto a su contenido. Es por ello que, incluso en pleno siglo XVIII, se hacía uso del término “literatos” para referirse a figuras científicas de gran envergadura como el reconocido físico y matemático, Isaac Newton.

Poética de Aristóteles

La Poética de Aristóteles, redactada en el siglo IV antes de Cristo, es considerada el primer tratado teórico que se enfoca en definir la literatura. Según el filósofo griego, la poiesis, es decir, la poesía y, por ende, la literatura (puesto que cualquier conocimiento científico o artístico se escribía en verso), permitía expresar a través de las palabras, ya sea en verso o en prosa, la emoción estética. Para lograrlo, se valía de la mimesis, es decir, la imitación de la realidad. Sin embargo, el concepto de literatura como imitación no debe interpretarse en sentido literal, pues se trata de una creación artificial sobre la realidad en la que el autor impone su propio estilo.

En efecto, es Aristóteles quien distingue entre quienes producen literatura y quienes producen historia (ciencia) al decir:

Según lo dicho, resulta evidente que no es tarea del poeta referir lo que realmente sucede sino lo que podría suceder y los acontecimientos posibles, de acuerdo con la probabilidad o la necesidad.

El historiador y el poeta no difieren por el hecho de escribir en prosa o en verso. Si las obras de Heródoto fueran versificadas, en modo alguno dejarían de ser historia, tanto en prosa como en verso.

Pero el historiador y el poeta difieren en que el uno narra lo que sucedió y el otro lo que podría suceder. Por eso, la poesía es algo más filosófico y serio que la historia: la una se refiere a lo universal; la otra, a lo particular.

Aristóteles, Poética.

Aristóteles señala que el fin último de la literatura es el deleite, y señala algunas de sus características:

Grado de imitación: la literatura puede retratar a las personas u objetos de manera idealizada (mejor), realista (igual) a satirizada (peor).

La forma: En la antigüedad clásica se señalaban dos formas de imitación poética posible: la prosa y el verso.

Los géneros: La presencia de la voz del autor en su obra determinaba la distinción entre géneros literarios: épico, dramático y lirico.

El estilo: De acuerdo a la clase de imitación, los versos adoptaban un determinado lenguaje: sublime, coloquial o bajo.

El análisis de Aristóteles pone de manifiesto que la literatura se origina a partir de la realidad humana, con el propósito de moldearla mediante el lenguaje como el escultor con su cincel. La literatura hace uso del lenguaje para expresarse, haciendo hincapié en la función poética del lenguaje, y recurre a la imitación de la realidad humana a través de sentidos connotativos. Todo esto implica una intención y una creación artística. Además, la literatura forma una tradición literaria que consiste en un conjunto de obras literarias que utilizan la intertextualidad para conectarse y enriquecerse mutuamente.

Concepto de literatura en la actualidad

La historia de la literatura nos demuestra cómo las normas estéticas han evolucionado a lo largo del tiempo. En el pasado, hasta el siglo XVIII, el término literatura se regía por los preceptos aristotélicos y se restringía a los escritos producidos por las clases educadas. En Inglaterra, por ejemplo, se cuestionaba la reputación literaria de la novela y de cualquier otro escrito en prosa, ya que se consideraban menos creativos.

Es importante destacar que el lenguaje propio de la literatura, que la distingue de otros discursos, no fue definido como función poética hasta principios del siglo XX. Por lo tanto, el concepto actual de literatura depende tanto de la época histórica como del punto de vista desde el cual se aborde, dado que en ella se entrelazan diversos conocimientos y objetivos.

El canon literario

En la toma de decisiones sobre qué obras formarán parte del legado literario, se encuentra la figura del canon, una especie de medida o estándar que se utiliza para juzgar lo que se considera aceptable y valioso en la literatura. Aunque el canon se retroalimenta de las obras ya existentes, no deja de ser un criterio subjetivo y no absoluto.

El canon literario tiene en cuenta todo lo que ha sido escrito hasta el momento y establece una jerarquía, donde algunas obras son consideradas más canónicas que otras. Además, este canon se encuentra en constante cambio, ya que nuevas obras pueden ser agregadas y otras pueden ser desplazadas a otras áreas del conocimiento.

De esta manera, obras que en su momento eran consideradas literatura pueden perder su estatus, mientras que otras obras que no fueron reconocidas como literarias en su tiempo, pueden ser redescubiertas y consideradas como tal. En definitiva, el canon es un guía útil, pero no debe ser tomado como una verdad absoluta.

Historia de la literatura

La literatura occidental puede dividirse en función del contexto de producción y de los movimientos literarios que fueron desarrollándose.

El contexto se refiere a todas las circunstancias que rodean la creación de una obra, incluyendo su situación de enunciación, así como las condiciones sociales, políticas, económicas y culturales que influyen en su producción.

Como sabemos, las obras literarias son producto de un momento histórico y de una sociedad específica, y estos elementos se ven reflejados en el texto. De esta forma, comprender el contexto nos permite descubrir las visiones del mundo y los procesos históricos propios de una cultura y época específicas en la propia enunciación del texto.

Conocer esta información es esencial para una interpretación más completa por parte del lector, ya que el momento en que se escribió la obra difiere del momento en que el lector la está leyendo. Así, explorar el contexto nos permite comprender la obra en su totalidad y apreciarla de manera más profunda.

El contexto de producción de una obra está determinado por:

Contexto                                                                        Especificaciones
Biográfico del autor                                                      Vida, origen sociocultural, profesión, educación, etc.
Estético – artístico                                                          Movimiento o corriente artística a la que se suscribe.
Ideológico                                                                       Ideas políticas, religiosas o filosóficas vigentes.
Histórico                                                                         Hitos históricos, sociales o económicos del periodo.

El término movimiento literario se refiere a un grupo de autores y obras que comparten una visión del mundo similar, especialmente en relación al arte y la literatura. Estos autores y obras tienen características comunes y a menudo se basan en manifiestos o programas que expresan su postura estética, artística e ideológica.

Aunque cada autor tiene diferencias individuales, sus creaciones presentan rasgos similares debido al contexto histórico en el que están inmersos. Estudiar estos movimientos nos ayuda a comprender mejor la obra de un autor y los textos literarios de una época determinada, identificando similitudes y diferencias entre ellos.

Períodos históricos y movimientos literarios en Occidente:

Literatura oral y escrita

La literatura tiene su origen en la tradición oral, ya que la habilidad de hablar se desarrolló antes que la escritura. Sin embargo, la escritura se convirtió en una necesidad cuando la sociedad creció y fue necesario registrar conocimientos importantes.

El hecho de que la literatura se originara de forma oral implica que fue transmitida de generación en generación. Poetas como los aedos y juglares, se encargaban de difundir la literatura oral al memorizar pasajes de canciones o historias basadas en eventos reales o imaginarios, para luego recitarlos frente a una audiencia.

Los aedos, por ejemplo, eran cantantes épicos de la antigua Grecia, quienes contaban historias inspiradas en las hazañas de los dioses y semidioses de la mitología griega. De forma similar, los juglares del medioevo español recitaban y cantaban episodios a cambio de dinero o comida. De esta manera, durante la Edad Media, los trovadores eran los principales difusores de la literatura oral y su sustento se basaba en la palabra hablada.

Conforme se fue desarrollando la escritura, se logró registrar gran parte de la tradición oral, como es el caso de obras clásicas de la literatura occidental, La Odisea y La Ilíada, atribuidas a Homero y escritas en el siglo VIII a. C.

No obstante, la escritura no eliminó la práctica de la literatura oral, la cual mantiene un carácter popular y está estrechamente relacionada con la sabiduría tradicional de un pueblo, que incluye creaciones como los proverbios, canciones, mitos y leyendas, las cuales tienen su origen en la oralidad.

Actualmente, es posible encontrar estas narrativas en formato escrito, como en el Popol Vuh, los mitos griegos, mitos chilotes, entre otros.

Literatura Oral

Literatura Escrita

·          Utiliza como canal de transmisión la palabra oral.

·          Es difundida por poetas itinerantes, tales como los aedos y los juglares.

·          Es anónima, es recreada cada vez que se presenta ante un auditorio.

·          Es dinámica, pues sufre variaciones constantes en detalles, según los difundidores.

·          Tiene un carácter más bien popular, pues el habla pertenece a todas las personas y comunidades.

·          Predominio de un lenguaje de tipo coloquial e inculto.

·          Por su carácter dinámico, facilita la distorsión de las ideas o de los relatos.

·          Utiliza la escritura como vía de transmisión. Es difundida a través de la hoja impresa o libro.

·          Tiene autor, en la gran mayoría de los casos.

·          Es estática. La historia queda fijada en una sola versión.

·          Sobre todo en sus orígenes, la literatura escrita tuvo un carácter culto, puesto que la lectura y escritura era del dominio de las clases adineradas o de las clases sacerdotales.

·          Se caracteriza por un lenguaje más bien culto y formal, puesto que la escritura establece normas de corrección.

·          Transmite las ideas del autor, historias, sentimientos con mayor fidelidad.

Importancia de la imprenta

La invención de la imprenta supuso una verdadera revolución en el mundo de la cultura y la literatura. Gracias a esta nueva tecnología, se pudo multiplicar la cantidad de libros y reducir los costos de producción, lo que a su vez permitió ampliar la audiencia lectora y fomentar la alfabetización. Durante la Edad Media, la edición de libros estaba limitada y restringida, por lo que la imprenta permitió romper con estos obstáculos y democratizar el acceso a la literatura.

Además, la imprenta también tuvo un importante impacto social y político, ya que contribuyó a disminuir el poder de las monarquías y la iglesia, quienes habían controlado el conocimiento durante siglos. Con la imprenta, se extendió la difusión de ideas y se fomentó la libertad de expresión, algo que fue fundamental para el desarrollo de la literatura moderna.

La invención de la imprenta de tipos móviles permitió la producción en masa de publicaciones económicas como los pliegos de cordel, que eran textos literarios cortos y populares que cautivaban a la audiencia masiva.

Las funciones de la lengua

Roman Jakobson, uno de los más importantes exponentes del formalismo ruso, distinguió seis funciones en la lengua, que son las siguientes:

  • La función referencial, la cual transmite un saber, una información extraliteraria. En este caso la lengua se orienta a un referente o bien al contexto.
  • La función emotiva transmite contenidos emotivos, por lo que la lengua se orienta hacia el emisor del mensaje.
  • La función apelativa tiene el propósito de influir en el oyente, hacia el cual se orienta.
  • La función fática busca establecer, interrumpir o prolongar la comunicación. Está centrada en el contacto entre el emisor y el oyente.
  • En la función metalingüística el emisor y el receptor del mensaje comprueban si están usando el mismo código.
  • La función poética se centra en el mensaje mismo.

Para Jakobson, lo que determina el carácter de un discurso es la predominancia de una de las funciones de la lengua.

literatura

Literatura como proceso comunicativo

La literatura, como todo texto, busca comunicar un mensaje. Es por eso que existe una situación de enunciación en la que el emisor intenta transmitir su mensaje al receptor. En el caso de la literatura, el autor es quien emite el mensaje y el lector es quien lo recibe. Esta relación es importante porque el autor tiene una intención comunicativa al escribir su obra y el lector tiene una interpretación propia al leerla.

Es decir, la literatura es un acto de comunicación en el que la interpretación del receptor es igual de importante que la intención del autor. Por tanto, el texto literario es un medio para crear un diálogo entre el autor y el lector.

Situación de enunciación de la literatura

En la literatura, el acto de enunciar se refiere a la expresión de un mensaje a través del lenguaje. En este contexto, se establece un acuerdo tácito entre el emisor y el receptor en cuanto a la verosimilitud de lo que se está comunicando, incluso si va en contra de la lógica del mundo real. Esto se conoce como la situación de enunciación extra-literaria, en la que tanto el autor como el lector real están fuera del mundo ficticio que se representa en la obra.

Sin embargo, una vez que se acepta la ficcionalidad de la obra, se establece una situación de enunciación intra-literaria, en la que el emisor ficticio (narrador) se dirige a un receptor también ficticio, quien se sumerge en el mundo literario y participa en él. Así, el lector real se convierte en un “lector ficticio” que participa en el diálogo que el autor ha creado mediante el uso del lenguaje.

Factores de la comunicación en la literatura

Canal: El lenguaje es el material o instrumento de trabajo del autor por medio del cual narra acontecimientos, expresa emociones o presenta acciones directamente por el diálogo de los personajes.

Código: No solo incluye el aspecto idiomático, sino también, la utilización de figuras literarias que alteran el lenguaje cotidiano, así como el uso de distintos niveles y registros del habla a fin de conformar los diferentes tipos de mundo literarios.

Contexto temático: Incluye todos los mecanismos internos que le dan sentido a la obra literaria: tema, acciones, personajes, tiempo, espacio, tipo de mundo, motivo lirico, conflicto dramático, etc.

Contexto situacional: Implica los aspectos externos que influyen en el sentido del texto: contexto de producción de la obra, situación económica, política, social y cultural del periodo en el que se creó la obra. De igual situacional manera, la interpretación o el entendimiento de la obra es influenciada por el lugar y tiempo en que el lector la lee.

Funciones de la obra literaria

La comunicación humana siempre tiene un propósito específico y la literatura no es una excepción. Las obras literarias son creadas con intenciones específicas que se conocen como funciones del lenguaje. La función estética es la principal de ellas, ya que las obras literarias son consideradas como un arte en sí mismas. Sin embargo, también existen otras funciones prácticas que pueden cumplir, como la educación o la moralización, la transmisión de conocimiento o la crítica social.

En muchas ocasiones, las obras literarias son utilizadas para transmitir valores y enseñanzas morales a través de historias y personajes que representan la virtud o el vicio. También pueden ser utilizadas para entregar información sobre un tema específico, como la historia, la geografía o la ciencia. Además, la literatura puede servir como una herramienta para la crítica social, evidenciando y denunciando los problemas que afectan a la sociedad.

Es importante destacar que estas funciones no son excluyentes, sino que una obra literaria puede cumplir varias de ellas al mismo tiempo. Cada lector puede tener una experiencia diferente al leer una obra, pero todas las funciones del lenguaje que cumple la literatura tienen el objetivo de transmitir un mensaje al receptor de una manera creativa y efectiva.

Estética: La obra está hecha para que los lectores disfruten con ella. El escritor desea que se entretengan o emocionen con lo que él ha escrito. Se centra en el objeto artístico y sus aspectos formales, como el lenguaje, para producir goce en los lectores por su belleza creativa.

Ejemplo: Caligramas – 1918. Autor: Guillaume Apollinaire.

Educativa o moralizante: En este caso, la obra literaria está al servicio de la enseñanza, entregando mensajes moralizantes que intentan regir las costumbres y/o comportamientos de los lectores a través de sus relatos.

Ejemplo: El sí de las niñas – 1805. Autor: Leandro Fernández de Moratín.

Cognoscitiva: Según esta función, la obra literaria aporta conocimientos de la realidad que describe o interpreta: visiones de mundo, costumbres de personas, épocas, etc., pero sin un afán moralizante. Permite comprender mejor el mundo, para reflexionar sobre la vida y sobre el ser humano.

Ejemplo: Martín Rivas – 1862. Autor: Alberto Blest Gana.

Social: La obra literaria puede dar cuenta, también, de determinadas realidades sociales de un momento histórico. En algunas existe un mensaje ideológico evidente respecto de conflictos o problemas, dejando de lado la ambigüedad que las caracteriza. Es posible que el autor pretenda modificar el pensamiento o actitud del lector para acercarlo a una tesis.

Ejemplo: Sub-terra: cuadros mineros – 1904. Autor: Baldomero Lillo.

Evasión: Es una función característica de las obras literarias del Romanticismo. La obra se concibe como un medio para escapar de la realidad cuando esta resulta desagradable o desconcertante. Literariamente, esto puede lograrse situando el relato en espacios lejanos, exóticos, utópicos o en épocas pasadas porque se consideran mejores.

Ejemplo: El cuervo – 1845. Autor: Edgar Allan Poe.

La literatura culta o canónica y la popular

La tradición literaria es el conjunto de obras que han sido creadas a lo largo del tiempo y que conforman una herencia cultural. En el caso de la tradición literaria occidental, esta comenzó a formarse en la Grecia antigua alrededor del siglo VII a.C. y se fue enriqueciendo con los aportes de escritores de la antigua Roma y de los relatos bíblicos. Estos textos han servido de inspiración para escritores europeos y americanos, quienes han tomado elementos de ellos para crear sus propias obras y, de esta forma, han contribuido a la expansión y continuidad de la tradición literaria.

Además de la tradición literaria, las obras literarias pueden ser clasificadas como cultas o populares, de acuerdo con su aceptación en diferentes estratos sociales.

La literatura culta

La literatura culta o canónica se asocia con la tradición clásica y se caracteriza por la complejidad de sus estructuras y temáticas, lo que la convierte en un campo reservado para los entendidos en los códigos estéticos literarios. En consecuencia, las obras literarias consideradas cultas suelen ser valoradas por su contenido y forma, lo que da prestigio a sus autores. El reconocimiento intelectual del autor se convierte en un factor determinante a la hora de juzgar la calidad literaria de la obra.

Sus géneros son:

La literatura popular

La literatura popular, también conocida como literatura folclórica, se desarrolla a partir de las expresiones literarias de un pueblo, sus costumbres y creencias. Esta forma de literatura se caracteriza por ser anónima, de carácter colectivo y preferentemente oral, lo que hace que una misma obra pueda tener múltiples versiones. A diferencia de la literatura canónica, la popular no está sujeta a los códigos estéticos y culturales establecidos por la elite intelectual, por lo que su valoración suele ser más subjetiva y está relacionada con la capacidad de conexión emocional y la resonancia con el pueblo.

Sus géneros son:

Puntos de contacto entre ambos

Existen conexiones entre la literatura culta y la literatura popular, ya que muchos escritores se inspiran en los géneros populares para crear obras literarias consagradas por el canon literario. Por ejemplo, las jarchas son versos escritos por poetas cultos que se inspiraron en canciones populares en lengua romance para incluirlos en una composición literaria considerada culta. Además, autores como Lope de Vega o Luis de Góngora crearon obras de estilo popular, y Gustavo Adolfo Bécquer escribió leyendas que tomó de la tradición popular.

Por otro lado, la literatura oral ha sido documentada y escrita, lo que nos permite tener ejemplos de lo que alguna vez fue popular y oral en la actualidad.

Diferencias entre la literatura culta y la literatura popular

Literatura culta:

  • Reconocida y valorada por la institución literaria.
  • Conserva el concepto de autor con sello personal y alto grado de originalidad.
  • Los temas se plantean con mayor complejidad, renovando sus códigos.
  • Su finalidad está centrada en el goce estético, en profundas reflexiones o críticas.
  • Se caracteriza por un receptor minoritario y selecto.
  • Se mantiene más alejado del sistema de consumo.
  • Tiene sus orígenes en la clase culta e instruida que dominaba la lectura y escritura.

Literatura popular:

  • Poco valorada, debido a que, en la actualidad, tiene un carácter predominantemente comercial.
  • Importa más la producción que el concepto de autor, como sucede con los llamados bestsellers.
  • Los temas son más simples y accesibles, como, por ejemplo, el folletín o la novela rosa.
  • El goce está dado por la entretención y distracción, con un fuerte contenido sentimental.
  • Su receptor es popular y masivo.
  • Está muy sujeta a los intereses del público (demanda).
  • Tiene sus orígenes en la oralidad y en el folclore.

Textos literarios y no literarios

Es común que identifiquemos ciertos tipos de textos como literarios o no literarios, tales como cuentos, novelas, dramas, noticias, crónicas o reseñas. Sin embargo, la distinción precisa entre estos tipos de textos puede resultar compleja y confusa. Es decir, no siempre es fácil determinar qué características definen un texto como literario o no literario, ya que estos rasgos pueden variar y solaparse. Por tanto, la clasificación de un texto como literario o no literario puede depender en gran medida del contexto en que se use o del enfoque que se le dé a la obra.

Textos literarios

Son textos literarios aquellos que incorporan las características propias de la literatura. Estas son:

La literatura ficcional se basa en la construcción de un mundo imaginario y ficticio, aunque a menudo puede presentar elementos similares a la realidad. La verosimilitud, es decir, la credibilidad de los acontecimientos dentro de este mundo, es fundamental para que el lector acepte la ficción como una realidad posible.

La función estética del lenguaje literario se enfoca en el afán de producir un efecto emocional o estético en el lector, en lugar de simplemente informar o argumentar. Para lograr esto, se utilizan los recursos literarios, se juega con el ritmo y el sonido de las palabras, y se deja el contenido abierto a la interpretación. Además, la literatura puede utilizar creativamente el espacio físico en el que se escribe.

La intertextualidad es un elemento clave en la literatura, ya que ningún texto literario existe en el vacío. Los escritores siempre están influenciados por los textos que les precedieron, y el diálogo entre ellos es lo que permite que la literatura evolucione y se renueve.

Por último, el reconocimiento del lector es fundamental para que un texto sea considerado literario. Los estudiosos, críticos y academias son quienes determinan si un texto tiene un valor literario, y este juicio puede cambiar a lo largo del tiempo y la cultura. Por ejemplo, algunos textos que en el pasado tenían un carácter sagrado hoy son considerados literatura.

Ejemplos de textos literarios:

Textos no literarios

A diferencia de los textos literarios, los textos no literarios carecen del objetivo estético. En su mayoría tienen intencionalidad expositiva o informativa. Sus características son:

Claridad en el lenguaje: El texto no literario no ha de ser ambiguo, puesto que quedaría a la interpretación del lector, lo cual sería nefasto para su comprensión. Piensa, por ejemplo, en una noticia ambigua o en un informe médico que juegue con el lenguaje.

No obstante, las figuras literarias no son privativas de la literatura. Su uso es común tanto en textos periodísticos como en el habla cotidiana. Además, dependiendo de si el texto es oral o escrito, el lenguaje puede ser o no de consumo inmediato. De ser así, este admite errores espontáneos, a diferencia del lenguaje literario que es intencionado.

Ausencia de ficción: Los textos no literarios carecen de ficción en el sentido de que lo expuesto no es fruto de la imaginación del autor, sino que obedece a la realidad que vivimos.

Predominio de la función representativa: Hay un fuerte predominio de la función representativa del lenguaje, debido a la entrega de información que caracteriza a los textos no literarios.

Ejemplos:

  • Noticia.
  • Crónica.
  • Reseña.
  • Reportaje.
  • Carta.
  • Informe.
  • Receta.
  • Instrucciones.

Tipos de literatura

Se puede encontrar a los tipos de literatura en base a la corriente o época de la que proceden:

Oral: Es la forma de arte que se transmitía de manera oral de generación en generación, antes de la invención de la literatura escrita.

Antigua: Se refiere a los textos pertenecientes a la Edad Antigua, los cuales eran mayormente de carácter religioso o ritual, aunque también se narraban acontecimientos épicos de la época.

Clásica: Se compone de los textos literarios que surgieron en la civilización del Imperio Romano o del Imperio Griego.

Romántica: Se refiere a los textos literarios que fueron escritos durante el periodo del Romanticismo. Aunque a veces se traten temas amorosos, la subjetividad del autor, la belleza y las emociones son los principales motores de esta literatura.

Realista: Son textos que se basan en lugares y épocas concretas que han existido en la realidad, pero los personajes y situaciones no tienen por qué ser reales.

De vanguardia: Se enfoca en encontrar nuevas formas de expresión artística y en crear nuevos modos de arte.

Fantástica: Se basa en un mundo real y una época concreta, pero las acciones se alejan de las leyes físicas que rigen el mundo cotidiano.

De ciencia ficción: Se ambienta en una sociedad del futuro, la cual está mucho más avanzada tecnológicamente que en la época del autor.

Erótica: Se centra en relatar episodios eróticos o sexuales de forma sugerente.

Mística: Se enfoca en temas religiosos y, aunque es considerada literatura, a menudo funciona como libro de consulta para ciertos grupos de personas en la sociedad. Los textos sagrados del cristianismo son un ejemplo de literatura mística.

Contemporánea: Literatura de los últimos 50-100 años de diferentes lugares del planeta, como Inglaterra, Francia, Japón, Latinoamérica, China, Estados Unidos, etc.

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