La Sátira y sus Características

La Sátira

Sátira

Definición y Características

La sátira forma parte del género lírico dentro de la clasificación de los géneros literarios. Hablamos, en este caso, de un poema burlesco, una composición poética que apunta a la ridiculización de una cosa o persona.

La naturaleza de este género está relacionado con la idea de que es una mezcla, variada y dificultosa de definir. Una definición exacta es complicada de alcanzar en función de la cantidad de formas que puede tomar la sátira, desde composiciones en verso, hasta ensayos en prosa que pueden tomar la forma de cartas, diálogos, etc.

Se extiende desde la antigüedad clásica hasta el presente, haciéndola multifacética y casi eterna. Además, el concepto no sólo ser refiere a las formas literarias que puede adoptar, sino que también incluye modos de expresión muy amplios: va desde lo literario a las artes visuales, pasando por la actuación. Los tonos pueden ser muy variados, yendo de un entretenimiento amable a una censura violenta contra alguien o algo.

Una definición de sátira debe tomar en cuenta las característica recurrentes que el género ha ido adquiriendo desde la literatura clásica y que ha persistido a lo largo del tiempo, casi sin cambios substanciales.

El satírico, el protagonista, debe ser considerado como una herramienta poética empleada por el autor. Siempre se muestra como una simple y humilde persona anhelando una vida más tranquila y natural que ha perdido, y también como un hombre de moral, asqueado por la corrupción y la pérdida de la moral que lo rodea, obligado por las circunstancias a denunciar la disolución del mundo contemporáneo. La escena que ve delante de sus ojos es una de caos y depravación, un mundo habitado por la estupidez y la ignorancia.

En los primeros actos el autor muestra al satírico separándose de sus contemporáneos, dejando en claro que no comparte sus formas de vida ni aprueba sus conductas. Se muestra como como el único defensor de la verdad en un mundo que utiliza el lenguaje sólo para engañar y falsear la realidad.

Otra característica común de toda sátira es la ausencia de una trama. Siempre, pese a las denuncias del satírico, la escena no logra ser cambiada tras el final del texto: el mundo continúa siendo caótico y corrupto. En este género el satírico no pretende solucionar los problemas, sino denunciar los males de la sociedad.

Existe una confusión, en oportunidades, entre los conceptos de sátira e ironía. La ironía es una herramienta que utilizan los satíricos para comunicar su posición. La ironía es un contraste entre lo que se espera y lo que realmente ocurre. Por ejemplo, uno no esperaría que una estación de bomberos se prenda fuego. Este incidente sería irónico.

La ironía es utilizada en la sátira para exponer defectos. En el ensayo satírico de Jonathan Swift “Una Proposición Modesta” se puede observar claramente el uso de la ironía para comunicar el mensaje de la obra. El satírico utiliza a menudo la ironía para enfatizar su mensaje y para mostrar cuán grandes son los defectos que puede tener la sociedad.

Propósito

La sátira no pretende cambiar el mundo que describe, sino que, a través del satírico, denunciar la ignorancia, la estupidez y la depravación. Además, siempre tiene el objetivo de proporcionar la corrección de los vicios, los errores y las malas acciones que el satírico observa a su alrededor. Por esta razón, el satírico, durante los primeros años de la modernidad, ha sido comparado de manera habitual como un doctor, y la sátira la amarga medicina que él utiliza para curar los males y aflicciones de la sociedad.

Los satíricos siempre utilizan un tono que expresa emociones intensas como la furia, el disgusto y el descontento, y aún así siempre debe quedar la esperanza residual de que algo puede solucionarse en virtud de su intervención. La cura de la sátira consisten en exponer su tema a la denigración pública y, de esta forma, motivar a la audiencia a corregir sus malos hábitos.

 

Sátira

Origen

Quintiliano dijo: “Satura tota nostra est“: la sátira es completamente nuestra. El término sátira proviene del Latín “satura“, que significa “lleno”, y parece relacionado con el término gastronómico “satura lanx”, un plato de la antigua Roma rebosante de un alimento no determinado aún. Cuando Quintiliano la definió como enteramente romana, lo hizo con la noción limitada de que el género solo incluía el tipo de sátira en verso que compusieron autores como Horacio, Juvenal. Lucilio y Aulo Persio Flaco.

Sin embargo, la sátira existió en la literatura griega, anterior a la romana. Tersites, el feo, un integrante del ejército griego que peleó con Troya en la Ilíada de Homero, fue propuesto como el primer satírico de la historia en virtud de su ataque verbal a Agamenón. Este tipo de sátira, basada en la reprimenda de los vicios de un individuo particular, fue popularizada en la cultura griega.

También, una forma similar se utilizó en la comedia griega, con Aristófanes, con el poeta cómico enseñando el bien a la población.

Sin embargo, en la antigua Roma logra una nueva dignidad y sistematización: gracias a los romanos se convierte en un verdadero género literario. En esta sociedad, siempre tuvo como como un género escrito y con el objetivo de un público educado.

En contraste con la gigantesca producción de sátiras a lo largo de la antigüedad, en la Edad Media el género prácticamente desapareció.

Recién en el Renacimiento podemos observar el surgir de la sátira moderna. La popularidad del género durante esta etapa en las elites urbanas puede compararse con el periodismo moderno para el público actual.
Durante el siglo XV las obras de Horacio y Juvenal se convirtieron en lectura obligatoria y sus ediciones impresas se agotaban frecuentemente. En este siglo, autores como Francesco Filelfo y Tito Vespaciano Strozzi fueron los mas relevantes del género en verso.
En prosa, los autores más importantes fueron Luciano de Samosata, Enea Silvio Piccolomini y León Bautista Alberti. Estos fueron llamados los Neo-Latinos. En el siglo XVI la sátira floreció en toda Europa.

Tipos

La sátira es una herramienta muy poderosa dentro de la cultura contemporánea. Existen tres tipos de ella, y cada una sirve un rol diferente.

  • Sátira Horaciana

    Es cómica y ofrece comentarios sociales livianos. Tiene como objetivo burlarse de una persona o situación de manera entretenida.
    Ejemplo: “Los Viajes de Gulliver”. Escrito en el siglo XVIII por Jonathan Swift, es una parodia de los diarios de viaje que eran costumbre por esos días. A través de Gulliver, Swift apunta a los escritores de esos diarios, al gobierno inglés y a la naturaleza humana en sí misma.

  • Sátira Juvenaliana

    Más que cómica, es oscura. Tiene como objetivo enfrentar con la verdad al poder.
    Ejemplo: “Rebelión en la Granja”. Escrita en 1945 por George Orwell, cuyo fin era atacar al comunismo y a la Unión Soviética de Stalin. Es, además, una sátira alegórica: puede ser leída como una sencilla historia de animales, pero tiene un profundo significado político.
  • Sátira Menipea

    Realiza juicios morales sobre una creencia en particular, como la homofobia o el racismo. Puede ser cómica y liviana como al Horaciana, pero también puede ser punzante como la Juvenaliana.
    Ejemplo: “Alicia en el País de las Maravillas”. Escrita en 1864 por Lewis Carroll, se burla del intelectualismo de las clases altas, pero lo hace con un distintivo sentido del humor. El ridículo es parte del tono, pero es bondadoso en espíritu.
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Autores y Obras Renombradas

Los autores de sátira más importantes de la antigüedad clásica fueron:

Quinto Horacio Flaco: estableció un modelo de sátira como una conversación íntima entre amigos. El estilo de sus poemas, que eran delicadamente construidos, son coloquiales, casi demasiado casuales. Las dieciocho sátiras de Horacio describen a los diferentes tipos de humanos que el poeta podía conocer en su vida diaria. Los personajes generalmente eran medios para que el autor refleje defectos como la avaricia, la pedantería o la tontera.

Pero, los textos de Horacio siempre mantuvieron una actitud benevolente. Su condena a los vicios siempre estuvo marcada por la compasión y nunca se dejó llevar por la ira. Durante el Renacimiento sus sátiras serán el modelo de Ludovico Ariosto y su forma coloquial, informal e irónica de escribir.

Décimo Junio Juvenal: en contraste con Horacio, empleó un estilo muy diferente. Sus sátiras fueron escritas bajo el impulso de la indignación, provocada por la disolución moral que observaba en la sociedad contemporánea. Las sátiras juvenalianas toman la forma de una injuria lanzada contra la mencionada disolución.

Escribió dieciséis sátiras en las que realiza una fuerte crítica al mundo que lo rodeaba. Era homofóbico, xenofóbico y misógino; es más, consideraba que las mujeres eran el mayor de los problemas del mundo. 
El estilo de las sátiras de Juvenal cambia respecto del de Horacio: ya no es conversacional, sino que es elevado. Se aleja de la comedia y se acerca hacia la tragedia. Durante el Renacimiento inspirará a las sátiras mas políticamente comprometidas.

Aulo Persio Flaco: escribió sólo seis sátiras en las que se refiere despectivamente sobre los vicios, la codicia y la vagancia. Es inflexible con respecto a sus dichos, ya que para él no es justificable apartarse de la estoicidad de la virtud. Era rebuscado en sus textos, siempre utilizando metáforas más bien inusuales y, en general, muy conciso.

Ejemplos

“A un hombre de gran nariz”

Érase un hombre a una nariz pegado, 
Érase una nariz superlativa, 
Érase una alquitara medio viva, 
Érase un peje espada mal barbado; 
Era un reloj de sol mal encarado. 
Érase un elefante boca arriba, 
Érase una nariz sayón y escriba, 
Un Ovidio Nasón mal narigado. 
Érase el espolón de una galera, 
Érase una pirámide de Egito, 
Los doce tribus de narices era; 
Érase un naricísimo infinito, 
Frisón archinariz, caratulera, 
Sabañón garrafal morado y frito.

…Debemos ser tan indulgentes con las faltas del prójimo como el padre con las de sus hijos; éste, si tiene un chico bisojo, dice que tuerce algo la vista; si es un enano, tan menudo como el aborto de Sísifo, le llama su pimpollo; si anda con las piernas torcidas, lo encuentra estevado, y poco derecho si se tambalea sobre los talones…

-Horacio

 

¿Pero, en tan gran cantidad de mujeres ninguna te parece digna?

…-Imagínate una mujer bonita, bien formada, rica, fecunda, que ostente en sus pórticos retratos de sus remotos antepasados; más pura que una Sabina con el cabello suelto separando a los combatientes, ave rarísima de la Tierra, comparable a un cisne negro; todo lo tiene. ¿Quién la soportaría como esposa?…

-Juvenal

 

Cómo Escribir una Sátira

No es una tarea fácil escribir sátira, pero todo escritor debería conocer los elementos básicos para poder escribir de manera exitosa esta particular forma de contar una historia. La sátira puede definirse como el uso del humor, la ironía, la exageración, o el ridículo para exponer y criticar los vicios, problemas o defectos de las personas. El objetivo es resaltarlos a través del humor para que puedan mejorarlos. Todos hemos leído libros o mirado series de TV o películas que eran satíricas, a veces sin siquiera darnos cuenta de ello.

Para lograr crear escribir una de manera exitosa, aquí tienes unos tips importantes para poder lograrlo:

  •  Seleccionar una premisa y un objetivo claro: esto es lo primero que debe hacer el autor de una pieza satírica, elegir el concepto en el que se va a basar. Esto significa seleccionar con anterioridad la idea o broma principal de la pieza. y, por sobre todo, identificar de manera correcta el problema o defecto que la pieza quiere modificar.
  • Tomar un punto de vista sólido: una fórmula muy común a la hora de escribir un texto satírico es seleccionar un punto de vista para el narrador que sea exactamente el opuesto a las ideas del autor, para luego exagerar ese punto de vista. Utilizando los opuestos, el autor puede satirizar diferentes conceptos.
    Es importante recordar que no todos los lectores tienen que entender el total del subtexto en una obra, pero la sátira no da vueltas alrededor del foco. Utiliza la exageración, los contrastes y los detalles más vívidos para llamar la atención sobre el punto del que se discute de manera dramática.
  • No temer a la exageración: la base del género satírico es la exageración. El autor debe pensar sobre los sistemas de valores, los hábitos, las compulsiones, las profesiones o empleos y las preocupaciones de sus personajes. Si logra recalcar sobre sus acciones, reacciones o inacciones, va a lograr crear un nuevo ángulo desde el cual narrar la historia planteada desde la premisa.
  • Mantener el buen gusto: pasarse de la raya puede ser contraproducente. No es sencillo ver la línea que separa el bueno del mal gusto, pero es algo a tomar en cuenta a la hora de escribir, ya que si la audiencia se siente ofendida la obra no tendrá el éxito pretendido.
  • Hacer que lo normal parezca anormal y viceversa: un autor del género debe ser capaz de encontrar contradicciones e incongruencias y hacerlas notar. Por su propia naturaleza, las cosas incongruentes rompen con la armonía y la zona de confort, normalizan lo bizarro.
  • Uso de la ironía: es una herramienta crítica ya que su utilización permite remarcar la distancia entre la forma en la que la gente habla sobre una situación y la realidad de esa misma situación.
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